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miércoles, 6 de agosto de 2025

El 80º aniversario de las bombas atómicas: trauma nuclear en la cultura japonesa y su legado en el manga y anime

Este 6 de agosto se cumplen 80 años del bombardeo atómico sobre Hiroshima, seguido tres días después por el de Nagasaki, eventos que dejaron una herida profunda en la psique japonesa. Este trauma colectivo ha influido en la creación de personajes, historias y símbolos en el manga, el anime y el cine, convirtiéndose en un medio para procesar el horror y explorar sus consecuencias.  



Godzilla: El Monstruo Nacido de la Bomba

El icónico Godzilla (1954), creado por Ishirō Honda, es la alegoría más directa del miedo nuclear. Nacido de las pruebas atómicas, Godzilla arrasa ciudades como reflejo de la destrucción vivida en 1945. Su diseño, inspirado en las quemaduras de los hibakusha (sobrevivientes), y su rugido, basado en el sonido de tanques de metal retorcidos, evocan el dolor de la guerra. La franquicia, aunque luego derivó en espectáculo, mantuvo su crítica a las armas nucleares en filmes como Shin Godzilla (2016), en la que el monstruo es una metáfora de desastres modernos, incluido el de la central de Fukushima del 11 de marzo de 2011.

Obras que abordan el trauma directamente

- Barefoot Gen (Hadashi no Gen, 1973): El manga autobiográfico de Keiji Nakazawa, superviviente de Hiroshima, retrata con crudeza el infierno nuclear y la lucha por sobrevivir. Su adaptación animada (1983) es una de las representaciones más desgarradoras del tema.  

- El Puente hacia la Paz (Hiroshima no Pika, 1980): Libro ilustrado por Toshi Maruki que narra el bombardeo desde la perspectiva de una niña, usado en escuelas para educar sobre sus horrores y consecuencias.



Metáforas postapocalípticas y crisis existencial

- Akira (1982-1990): El manga de Katsuhiro Otomo (y su adaptación animada en 1988) muestra una Neo-Tokyo reconstruida tras una explosión nuclear, explorando el ciclo de destrucción humana.  

- Neon Genesis Evangelion (1995): Hideaki Anno fusionó el trauma de la guerra con crisis personales. El "Segundo Impacto" (evento cataclísmico en la serie) refleja el terror atómico, y la depresión de sus personajes evoca el hibakusha psicológico, es decir, de los supervivientes de los ataques que son estigmatizados y sufren depresión, estrés postraumático y dificultad para adaptarse a la vida cotidiana. 

- Nausicaä del Valle del Viento (1982-1994): Miyazaki critica la guerra y la contaminación en el mundo postapocalíptico donde la humanidad sufre por errores pasados.  



Otras obras con influencia nuclear

- Ghost in the Shell (1989): Aunque centrado en la tecnología, cuestiona la identidad en una sociedad que superó guerras mundiales.  

- Attack on Titan (Shingeki no Kyojin, 2009-2021): El muro que protege a la humanidad puede verse como alegoría del aislamiento y el miedo a lo desconocido, temas arraigados en la posguerra.  

- In This Corner of the World (2016): Película que muestra la vida cotidiana en Hiroshima antes y después de la bomba, humanizando a las víctimas.  



A 80 años de las bombas, el arte japonés sigue reinterpretando ese trauma. Estas obras no sólo son entretenimiento, sino actos de memoria y advertencia. La destrucción y la resiliencia siguen definiendo personajes e historias, recordando que el pasado nunca debe repetirse.

@YukiVongola

sábado, 13 de mayo de 2023

Fascinación en el mundo por la arqueología mexicana

El interés por las civilizaciones antiguas ha sido una constante en el pensamiento humano. El origen de nuestro presente y cómo aquellas comunidades lograron un increíble avance científico y cultural siguen sorprendiéndonos miles de años después de que éstas desaparecieran. La fascinación por el México prehispánico ha renacido en los recientes años debido a los hallazgos y salvamento de piezas y zonas arqueológicas en la región sureste del país, con motivo de la construcción del Tren Maya que recorre los vestigios del pueblo maya.

Al 11 de mayo de 2023, en la totalidad de los siete tramos que comprenderán este transporte ferroviario que atraviesa Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, se han asegurado y preservado 53 mil 34 bienes inmuebles (edificaciones) y mil 817 bienes muebles (objetos), 927 mil 162 artículos de cerámica han sido analizados, 741 vasijas están en restauración, 527 osamentas fueron descubiertas y mil 307 cuevas y cenotes fueron hallados.


El rescate de estos restos materiales, muchos de los cuales pasaron desapercibidos durante años o que ni siquiera se conocían, ha atraído de nuevo la mirada a una de las culturas antiguas más místicas y desarrolladas, debido a sus grandes conocimientos en Astronomía, Medicina, Matemáticas, Arquitectura y a su literatura de tradición oral, mediante la cual se transmitieron de generación en generación sus saberes y mitología.

Lo anterior, combinado con la repatriación de piezas robadas o compradas por coleccionistas en diversas partes del mundo, han elevado esa curiosidad que hace años no se sentía, como el revuelo por el regreso a México desde Denver, Estados Unidos, el próximo 19 de mayo, del monumento olmeca denominado "Monstruo de la Tierra", que data de al menos dos mil 500 años y es originario de Chalcatzingo, Morelos, que fue hurtada por traficantes de este tipo de objetos a mediados del siglo pasado.

Si en nuestro país causa mucha expectación e interés lo que se sigue descubriendo, en otras partes del mundo es mayor la atracción. Por ello, en el Museo Nacional de Tokyo se están preparando para introducir al pueblo japonés en las culturas mesoamericanas con la exposición "México Antiguo - Maya, Azteca, Teotihuacán"  (特別展「古代メキシコマヤ、アステカ、テオティワカン」), abierta del 16 de junio al 3 de septiembre.


Esta exhibición especial consistirá de cuatro bloques con 140 tesoros recogidos de nuestra nación: la civilización olmeca, que surgió en el Golfo de México alrededor del año 1500 a.C., que es la raíz de las diversas culturas que se desarrollaron en Mesoamérica; la teotihuacana, en la que se enfoca en las pirámides y en los resultados de estudios de excavaciones recientes para ofrecer una imagen completa de la "ciudad de los dioses"; la maya, cuya mayor pieza de interés será la "Máscara de la Reina Roja" de Palenque, considerada una obra maestra, y que se exhibirá por primera vez en Japón; y la azteca, centrada en una serie de objetos de oro descubiertos en los últimos años en el Templo Mayor, junto con esculturas.

La muestra ayudará para cambiar la percepción, generalmente negativa, que se tiene de México, debido a las noticias que salen del país, como temas de violencia. Me pasó que, en un viaje a allá, un par de chicas niponas, incluso otros extranjeros, se sorprendían cuando les contaba que aquí tenemos pirámides. Su expresión al saber que no sólo en Egipto tienen tales construcciones era seguida por una curiosidad a tal grado de buscar fotos en internet en ese instante y cultivarse más en ese sentido. Otros, llegaron a relacionar estas edificaciones y a la cultura azteca con la escena del sacrificio y la máscara de piedra que se observa en el manga/anime Jojo no Kimyō na Bōken (Jojo´s Bizarre Adventure), una de las obras más populares e influyentes en Japón.

Esto es lo que debemos dar a conocer de nuestras raíces que han influido en lo que actualmente es nuestro pueblo, porque México es mucho más de lo que nosotros mismos creemos.

@YukiVongola



jueves, 24 de noviembre de 2022

Japón sorprende al derrotar a Alemania en el Mundial de Qatar

Japón silenció a todos los que afirmaban que, al enfrentarse con Alemania en su primer partido de la etapa de grupos del Mundial de Qatar, perderían lamentablemente. Lo mismo creímos cuando la selección nipona se enfrenta a los germanos en el torneo máximo de futbol en el manga/anime de Los Supercampeones (Captain Tsubasa).

Justamente en este partido de la serie original de Yōichi Takahashi vemos cómo Oliver y el resto de los jugadores asiáticos sufren por el gol del astro alemán Karl-Heinz Schneider, pero son los jugadores Tom Misaki y Steve Hyuga quienes se encargan de remontar el partido 2-1, para posteriormente ganar 3-2 con una anotación de Oliver Atom.

Esta referencia no fue del todo acertada en el enfrentamiento en el estadio Internacional Khalifa, en Doha, ya que el marcador final fue de 2-1 con goles de Ritsu Doan y Takuma Asano. A pesar de ello, sí estos datos provenientes de anime o manga dan cierta aura de clarividencia y expectación sobre el destino de los jugadores japoneses en el campeonato, quienes por el momento se encuentran en segunda posición del grupo E.

Además de este detalle con Los Supercampeones, en redes sociales se viralizó una foto en la que se ve a una fan japonesa entre la porra de Alemania. Ah, pero no era cualquier chica, sino que estaba cosplayeada como el personaje Anya Forger, de la obra FamilyxSpy, quien es una telépata, por lo que los memes sobre que Japón ganó por tener a una espía en el bando rival no se hicieron esperar.

El evento, por supuesto, fue un hito en el país del Sol Naciente, donde los aficionados celebraron en diversos puntos de la capital, Tokio, así como en la bulliciosa calle de Shibuya. Los festejos no pararon, y es que el ganarle a uno de los equipos favoritos a llevarse el trofeo no es fácil, menos cuando el Japón, aunque es potencia en su continente, no siempre le va bien al enfrentarse a los europeos. 

También, como suele pasar en competencias mundiales, causó sorpresa el que los nipones se quedaran al término del encuentro para limpiar el estadio. No sólo su basura, sino los del resto de los asistentes. Alguien les preguntó que por qué lo hacían, a lo que contestaron “por respeto al lugar”.

Los japoneses siempre dando el ejemplo. Esperemos qué nuevas inéditas situaciones nos presenta en su próximo partido contra Costa Rica (27 de noviembre) y con España (1 de diciembre).

@YukiVongola


jueves, 31 de marzo de 2022

IKE, vocalista del grupo jrock SPYAIR, se retira de la música

Una parte del alma de la banda de rock japonesa SPYAIR se fragmentó este 31 de marzo. IKE, su vocalista de casi 38 años, anunció su retiro del grupo y de la música por complicaciones de una colitis ulcerosa, una enfermedad que desde el 2019 le aquejaba.

 

Hidefumi Ikeda, a pesar de su estado de salud en ese año, en el cual reveló en su mensaje de despedida en el sitio web de la banda que estuvo hospitalizado, se mantuvo activo del 2019 a inicios de 2022 con los lanzamientos de sencillos y álbumes, así como con sus tours nacionales "UNITE" y "BEST OF THE BEST", y al realizar varias colecciones de su marca de ropa Nil. En febrero de este año, iba a debutar como solista en el Billboard Japan en Tokyo, Osaka y Yokohama, mas se canceló su participación por la recaída en esta enfermedad.

Desde entonces, se dio a conocer que estaba mal de salud, aunque no suponía ningún riesgo para él. Pero el resultado fue que sí lo representó para su carrera musical. En su misiva, comentó que está bajo tratamiento de este mal incurable, aunque controlable, pero que sigue sin estar estable del todo, de ahí que su decisión, tras pensarlo con el resto de los miembros (KENTA, MOMIKEN y UZ) y el staff, fue el dejar la agrupación.

Una situación similar sucedió en 2014, cuando le diagnosticaron una corditis aguda y pólipos en las cuerdas vocales. IKE anunció en medio de la gira "Imagination" que dejaría la música. Sus compañeros lo animaron y le mostraron su apoyo, de manera que las siguientes canciones se amoldaron al cambio que sufrió su voz. Ahora, ocho años después, ese milagro no volvió a ocurrir.

Con dolor en sus palabras y señalando que su resolución fue egoísta, comentó que intentará "vivir como un ser humano, no como un vocalista", mientras agradeció a su familia y a los fans que hicieron posible que SPYAIR dejara de ser una banda que se presentaba en las calles de Nagoya a realizar conciertos con diez mil asistentes y poder viajar al extranjero en un tour mundial en 2018, en el que México fue una de las paradas.

 

Esta noticia, que podría parecer tan lejana para nosotros, no lo es para mí. En octubre de ese 2018, sabiendo que los chicos vendrían a nuestro país, organicé junto con otros fans una bienvenida. El 6 de octubre arribaron y ya nos tenían esperándolos en el aeropuerto con ponchos con sus nombres grabados, muñecos tejidos con motivos mexicanos, así como tequila y cerveza. Los ojitos de IKE brillaron ante tan cálido recibimiento y se tomó foto con nosotros, cruzando palabras con nosotros. El día siguiente, ya el del concierto, nos reconoció en la foto al término del espectáculo. Recuerdo que cuando nos acomodamos para retratarnos con ellos, él me dijo que la flor que llevaba en la muñeca estaba muy bonita. Esa flor de papel, así como decenas más, fueron hechas por nosotros para agitarlas durante la canción "Singing".

 

En el 2019 fue mi penúltimo viaje a Japón, debido a un curso de japonés. Dada la oportunidad, asistí al Just Like This, un concierto que SPYAIR realiza en los veranos desde 2015 en el Bosque de Coníferas del Fuji Q-Highland, un parque de diversiones enorme desde el que se observa el Monte Fuji. Con ayuda de una chica japonesa que, sin conocerme, me compró un boleto, pude volver a verlos en vivo, en un entorno natural y bajo la lluvia, y un arcoíris que enmarcó el momento tan especial. Tan cerca del escenario y con mi amiga Haruka, su hermana y un amigo, disfruté escuchar esa voz tan distintiva. Un día después, me dio gripe y mi casera tuvo que darme medicamento. La experiencia lo valió.

IKE no sólo es un vocalista, un músico. Su voz, aunado al ritmo del bajo, guitarra y batería, me anima en aquellas noches melancólicas, me hace pensar en lo que es convertirse en adulto, en lo que es la vida y hace que quiera bailar. Gracias a él y a lo que representa SPYAIR, pude conocer personas interesantes que ahora son mis grandes amigos. 


Es que eso representa el poder musical, llegar a la gente e intentar transmitir emociones y sentimientos, sentir lazos, pese a la distancia. Y eso lo logró IKE, siempre pendiente de los fans, conectando con nosotros. Es una gran pérdida en la industria del rock japonés. 

SPYAIR seguirá con MOMIKEN, KENTA y UZ, pero el concierto del Just Like This de este verano y otros conciertos programados para su club de seguidores se cancelaron. El destino es incierto, pero estaremos apoyando a la banda. Más importante, que IKE esté estable y pueda vivir rockeando a su estilo en su nuevo camino.

@YukiVongola

sábado, 31 de octubre de 2020

Máscaras mexicanas y japonesas, conductos con el culto a los muertos

Este Día de Muertos será distinto a los que se han vivido en estas tierras. Si bien, todos los años fallece un ser querido o tenemos un conocido que perdió a alguien, este año el Covid-19 se ha llevado prematuramente a decenas de miles de mexicanos. El cambio en las medidas sanitarias convirtieron a los cubrebocas en herramientas para protegernos del coronavirus, y se establecieron como un accesorio de moda personalizado. En el contexto de las fiestas hacia los muertos, no faltan los diseños bordados y estampados con calaveras, catrinas e, inclusive, monstruos, que ocultan nuestros rostros y nos dan cierto anonimato cuando sin querer estornudamos en público.

Este aspecto de esconder por algún motivo nuestra faz, tiene que ver con las cualidades de las máscaras. De hecho, los cubrebocas pertenecen a una variedad de éstas.

Las mexicanas son de origen prehispánico, y fueron modificadas durante el Virreinato para facilitar la conversión de los indígenas al cristianismo, como aquellas presentes en las pastorelas. Las encontramos a lo largo del país bajo distintos aspectos y en diversas comunidades y festividades, en las que se incluyen las del culto a los muertos. Por tanto, estos artífices son parte del legado cultural e histórico de nuestro pueblo.

Celebrado entre el 28 de octubre (aunque puede variar al 30 ó 31 dependiendo de las comunidades) al 3 de noviembre, en la región de la Huasteca, el festival de Xantolo es conocido por sus máscaras hechas artesanalmente de permuche, cedro, y piel de vaca, mapache, ardilla o tejón. 

Durante esos festejos, los pobladores salen con sus máscaras mientras danzan los sones huastecos. No se las quitan para nada, ya que, con los tintes carnavalescos de esta celebración, se adopta la identidad del "otro". 

Las más recurrentes son: el Diablo, que representa la maldad; el vaquero, que simboliza la ganadería; el payaso, que significa la alegría en la vida; el buey o el jaguar, que es la naturaleza; y la "Bocona", de amplia sonrisa; el "Viejo", que nos une con nuestros ancestros; y, claro, la Muerte, que a todos nos convierte en iguales bajo su cobijo.

Las máscaras representan la comunión entre los seres humanos y la naturaleza, así como entre el hombre y las fuerzas sobrenaturales que se pueden denominar como "dioses". Son, además, el vínculo con nuestros antecesores y descendientes, una idea muy arraigada en las culturas prehispánicas y en las comunidades indígenas que hemos heredado a través de las generaciones. Y, claro, también tienen que ver con una sátira hacia la desigualdad social que se vivía en tiempos prehispánicos, virreinales y actuales, y cómo es la Muerte la que termina con ese problema.

Esto forma parte de la cosmovisión de nuestro pueblo: la importancia de la muerte, vista a través del júbilo y humor negro que nos caracteriza como mexicanos. Esta tradición durante el Día de Muertos abren nuestra mente hacia otros pensamientos y épocas, donde el respeto y el recuerdo hacia nuestros difuntos es interminable mientras haya vida.

En Japón, el uso de máscaras también es de antaño. Hace siglos, los japoneses enterraban a sus difuntos con ellas, para que los espíritus malignos se distrajeran con esa "otra cara" y dejaran su alma en paz. También son usadas durante los festivales dedicados a los muertos, como el Obon, o en otras celebraciones sintoístas, 

El sintoísmo, más que religión, es una filosofía que une al ser humano con lo que lo rodea, tal como sucede con los preceptos del Xantolo, salvo con una diferencia: los yokai y espíritus pertenecientes al folklore japonés.

Entre los kitsune (zorros), tanuki, (mapaches), kappa (una especie de ranas humanoides), oni (demonios), tengu (pájaros antropomorfos), entre otros, se eleva el aspecto místico de estas festividades, en las que la veneración y ofrendas con alimentos, bebidas, cantos y bailes a estos seres sobrenaturales relacionados con la naturaleza y el diario vivir del humano, otorgan protección en la vida y en la muerte a quienes los realizan.

En el sintoísmo existe la creencia de que los muertos se convierten en kami (dioses menores o espíritus) y estos, a su vez, protegen a sus familiares aún vivos. Por ello, el ponerse o colocar máscaras en las casas representan a las criaturas que enlazan al mundo terrenal con el más allá. Incluso, se tiene la idea de que estos seres a veces usan las máscaras para camuflarse entre los humanos durante estos festivales dedicados a ellos.

La simbología de las máscaras en el ámbito mortuorio refleja al "otro" al cual se está dando una ofrenda en agradecimiento y la unión que todos tenemos en el ciclo de nuestra existencia.

En una época en que las máscaras, bajo forma de cubrebocas, se han convertido en habituales para nosotros, debería realzar la importancia de su uso para nosotros, para el otro, y para su connotación con la muerte y con un mundo más allá del que concebimos cuando damos nuestro último aliento en la tierra. Al final, la idea de repeler el mal y proteger aquello que en la vida y en la muerte valoramos es lo que se representa con estos objetos.

@YukiVongola

lunes, 14 de septiembre de 2020

Japón y el Centenario de la Independencia de México

Hace 210 años, la Nueva España se independizó del imperio español y se formó una nueva nación, México, país que estableció sus propias relaciones e impacto con otras naciones. Japón no fue la excepción, ya que, durante el mandato del presidente Porfirio Díaz, cuando se conmemoraba el Centenario de la Independencia, el país del Sol Naciente festejó al lado de los mexicanos de manera memorable.

Dada la buena relación entre ambas naciones, el emperador Meiji regaló a México dos jarrones de porcelana japonesa (tojiki) decoradas con dos águilas y con incrustaciones de perla y oro. Este obsequio con diseño tan patriótico fue entregado de manos de Yasuya Uchida, comisionado por el emperador.

El diplomático fue alojado en la mansión Brannif, edificada en 1888 sobre Paseo de la Reforma, que perteneciera a Thomas Braniff Woods, accionista y director de la empresa que finalizó las obras del Ferrocarril Mexicano, y su esposa, Lorenza Ricard Werdall, ambos estadounidenses. Tras el fallecimiento de este personaje, la mansión fue destinada, además de recibir al diplomático japonés, para una serie de eventos para las fiestas patrias de ese año.

Como parte de los festejos para el Centenario de la Independencia, se realizó en el Museo del Chopo la exposición "El Pabellón Japonés", inaugurada por Porfirio Díaz, el embajador de Japón en México, Kuma Horigouchi, Yasuya Uchida, y resto de la delegación de ambas naciones, el 2 de septiembre de 1910. 

La exhibición contaba con pinturas y esculturas, así como objetos cotidianos japoneses: juguetes, herramientas para realizar cirugías, cerámica, bambú, katanas (espadas japonesas), kimonos, muestras de caligrafía, objetos para la ceremonia del té, arreglos florales (ikebana), entre otros.

La muestra, que duró dos meses, fue un éxito total, ya que el exotismo de la cultura japonesa y la funcionalidad de estos artículos decorados bellamente resultaron de gran interés para los mexicanos, por lo que los horarios del también conocido como Palacio de Cristal tuvieron que extenderse para dar cabida a los visitantes. Desde ese momento, comerciantes y miembros de la alta sociedad vieron con buenos ojos la mercancía nipona y se empezaron a importar sus productos.

Además de la exposición, uno de los aspectos llamativos fue un jardín japonés con un lago artificial, concebido y arreglado por Tatsugoro Matsumoto, uno de los primeros emigrantes que llegaron al país, a través de Chiapas, en 1897. 

Esta tarea le fue otorgada por el propio Porfirio Díaz, quien ya conocía su trabajo como diseñador de jardines, ya que era el encargado del área verde que circundaba al Castillo de Chapultepec y de los arreglos florales en su interior, cuando este sitio era la antigua residencia oficial de los presidentes.

Matsumoto introdujo, años después, las jacarandas en México. Primero, el presidente Pascual Ortiz Rubio solicitó al gobierno japonés la donación de árboles de cerezo (sakura) para que embellecieran las principales avenidas de la Ciudad de México, como Paseo de la Reforma, como símbolo de amistad entre las dos naciones. 

El canciller japonés le pidió a Matsumoto que los sembrara, pero él respondió que por la diferencia de los climas, los árboles de cerezo no eran muy viables. Después, con el presidente Álvaro Obregón, la idea volvió a surgir. El japonés recomendó las jacarandas, traídas desde Brasil, por su parecido con las sakura, y empezó a cultivarlas en el invernadero de su casa, ubicada en la Roma, para después plantarlas por toda la ciudad. 

Japón fue parte de la historia de México en un festejo especial, no sólo por participar con una exposición o cultivar árboles para embellecer las calles, sino que estos hechos marcaron la relación amistosa entre estos dos pueblos y sirvió para el intercambio cultural, muy presente en la actualidad. 

En esos años, ambos países se encontraban en etapas de modernización, de un interés por lo exterior que pudiera nutrir lo interior, de intentar darse a conocer internacionalmente y decir que su nación no era menos frente a los países europeos o Estados Unidos, por lo que el entendimiento entre sus gobernantes y habitantes fue acertado y aceptado.

La historia que nos une con el pueblo japonés, como en el caso de las jacarandas (árboles hermosos, aunque sean considerados una plaga), que creemos tan mexicano, y los importantes eventos durante el Centenario de la Independencia muestran el hilo rojo del destino que nos entrelaza: una hermandad forjada desde hace más de cien años que sigue floreciendo, sin importar las circunstancias del resto del mundo.

@YukiVongola

jueves, 28 de mayo de 2020

Criaturas folklóricas, ligadas a virus, reviven en tiempos de Covid-19

El Covid-19 nos recuerda la experiencia de nuestros ancestros ante el fenómeno epidemiológico, como sucedió con la salmonela en el México prehispánico traída por los conquistadores españoles, conocida en ese entonces como cocoliztli (traducido del náhuatl como "enfermedad", o "mal"); o en Japón con el cólera llevada por los estadounidenses en 1852, llamada korori, identificada con los kanji de tigre, lobo y diarrea, debido a la fiereza y rapidez en que este virus acababa con la vida de los contagiados.

Ambos pueblos no sólo denominaban así a las enfermedades, sino que, como parte de su imaginario colectivo y que les eran desconocidas estas infecciones, asociaron éstas con dioses o criaturas fantásticas únicas de su cultura, entes que vuelven a ser recordados tras años o siglos de permanecer en el olvido con la actual pandemia.


Se define como imaginario a la concepción popular y colectiva que se tiene de la realidad cultural, social, histórica  y política de una comunidad, que puede tener fundamento real o no. Entre ellos se encuentran los mitos y leyendas que cada nación comparte.

En el caso de México, tenemos a los dioses de las culturas prehispánicas. Como solía suceder hace siglos, los hechos inexplicables eran atribuidos a sus deidades. Estos representaban una dualidad, o sea, alguna característica que era alabada y otra que era temida por sus creyentes.

Tláloc no sólo era la deidad de la lluvia y de las cosechas, sino que también representaba las enfermedades, en especial las afecciones respiratorias. Está asociado de igual manera con causar y curar la lepra y otras afecciones de la piel. Este dios azteca fue conocido también en la cultura maya como Chaac y en la zapoteca como Pitao Cocijo, debido a la expansión comercial y territorial mexica.

Para evitar enfermedades y sequías, durante tres veintenas al año se le hacía ofrendas y sacrificios. Los rituales llamados Atlcahualo y Tozoztontli consistían en ataviar a niños con alhajas y vestimentas similares a las de Tláloc y, posteriormente, arrancarles los corazones. En cambio, en el festival Atemoztli se ofrecían figurillas hechas con masa de amaranto decorado con semillas de calabaza y frijoles, acompañadas de copal y alimentos.

En Japón, país muy apegado sobre sus creencias en yokai (monstruos o criaturas folklóricas), así como a las deidades sintoístas y budistas y a las interacciones de estos en la vida diaria de los nipones, regresaron del baúl de su imaginario colectivo a un ser que representa a los virus, el cual se está popularizando después de cientos de años.

Amabie, también conocido como Amahiko, es un yokai que puede simbolizar dos cosas: una cosecha abundante o una epidemia. 

Se dice que surge del mar y su apariencia es variada: desde simiesco, un ave hasta un cefalópodo, pero siempre representado con tres patas. Lo más cercano en Occidente es la figura de la sirena. Su nombre, escrito con distintos kanji (ideogramas japoneses) dependiendo de la región, coinciden en un "joven que proviene del mar" o un "joven que desciende del sol".

Su leyenda nace en Higo, en la prefectura de Kumamoto. De acuerdo con ésta, un objeto brillante se veía desde el mar durante todas las noches, a mediados de mayo, en 1846. Un oficial fue a investigar tan misterioso suceso y fue cuando descubrió al Amabie. En un bosquejo realizado por el policía, este ser tenía el pelo largo, un pico, cubierto de escamas del cuello para abajo, y el ya mencionado trío de patas. 

El Amabie le comentó que venía del océano y pronunció una profecía: "Buenas cosechas vendrán en los siguientes seis años. Si se extiende una enfermedad, muestra una pintura mía a aquellos que enfermen y se curarán." Tras decir eso, la criatura regresó al mar. 

Tal como le recomendó al oficial, se imprimió el retrato en kawaraban, que eran boletines hechos de madera, y se expandió por el país. Hoy en día, debido a la pandemia de Covid-19, esta extraña criatura volvió a popularizarse tomando forma desde un dulce hasta amuletos protectores contra el coronavirus. Incluso, forma parte de campañas de concientización sobre esta enfermedad en lugares públicos, como en estaciones de trenes.

Que se retomen en estos momentos a Tláloc y del Amabie, aunque más a la criatura japonesa, es la forma jocosa y esperanzadora de tratar la pandemia que ha cobrado miles de vida alrededor del mundo.

Asignar una enfermedad o un desastre natural a una entidad deificada o criatura mítica es muy humano, y es una manera en que podemos depositar algo de responsabilidad sobre un suceso que no nos es grato.

Los pueblos mexicanos y japoneses somos muy dados a adaptar las creencias de nuestros ancestros a nuestra realidad, y la idiosincracia y el imaginario colectivo nos permite tomar otro tipo de actitud frente a la adversidad. Apoyarnos en nuestra cultura para seguir adelante es algo que sabemos hacer en ambas partes del mundo, aunque sea para distraernos un poco.

@YukiVongola

viernes, 15 de noviembre de 2019

Adolescence of Utena, o la figura del caballero femenino, en el Konnichiwa Festival

Los japoneses son buenos para crear películas que destrozan la mente al contener ideas o detalles que puedan significar mucho más de lo que denotan a simple vista. Las animadas no son una excepción, puesto que se hace uso de técnicas de animación, de planos, de dibujo, para conferir un mayor grado de surrealismo visual al punto de que al terminar la cinta nos preguntamos "¿qué rayos pasó?"

La cinta Adolescence of Utena pertenece a esta categoría, y podrán comprobarlo por ustedes mismos ya que Konnichiwa Festival la traerán a cines de varias partes de la República Mexicana los días 23, 24 y 30 de noviembre y el 1° de diciembre.

Adolescence of Utena está basada en el manga de Chiho Saito llamado Shoujo Kakumei Utena. El filme nos relata la historia de Utena quien entra a la Academia Ohtori, la cual parece un sitio idílico y laberíntico con sólo observar los planos en que se nos muestra una combinación de arquitectura moderna, constructivista, y deconstructivista.

Sus modales y valores propias de un príncipe hace que sea confundida con un hombre, a la vez que ella decide ser un príncipe. Esta idea no debe confundirse con que Utena desee ser hombre, sino que la figura del príncipe que constantemente aparece en las novelas románticas y cuentos de hadas de este tipo de hombre es muy idealizado, y cuando a Utena su novio le rompió el corazón, se dio cuenta que todas esas historias eran falsas. Por tanto, ella quiere encarnar todas las virtudes que un caballeroso príncipe debe tener, ser para alguien más ese "príncipe" que ella no tuvo.

Un día, Utena recibe un anillo con una figura de una rosa, símbolo constante en la trama. Portarlo, la convierte de inmediato en una duelista, lo que le da derecho a entrar en una competencia secreta con alumnos del Consejo Estudiantil, todo para conseguir el "trofeo" más codiciado del mundo: la Novia de la Rosa, quien es otra estudiante de nombre Anthy Himekawa, y tiene poderes para cambiar al mundo.

Utena hace honor a su título, ya que kakumei significa "revolucionario", y es justo lo que se presenta en la película desde que conocemos la clase de persona que Utena quiere ser, un príncipe, un caballero, que sea valiente, justo y ayude a una "princesa", en este caso, a Anthy. 

Aquí, los roles clásicos de que un príncipe sólo puede ser un hombre y que las mujeres sólo son princesas que deben ser defendidas se rompen por completo. 

Es, más bien, que la determinación, valores y conocimiento de uno mismo nos convierte en personas que quieren proteger con valentía a alguien y darle su libertad, o ser la guía espiritual que oriente y se arriesgue de salir del mundo del que ha sido encarcelada.

Lo anterior se enfoca en que el rol que hombres y mujeres tienen no sean definidos por su género ni por sus colores (el cabello rosa de Utena denota su femineidad) sino que sean equitativos y que las personas decidan ser lo que desean. Se destroza, con esto mismo, los arquetipos de las figuras del príncipe, del caballero y de la princesa en los cuentos de hadas altamente idealizados y que se nos inculca ahora con películas animadas que refuerzan el sexismo y machismo.

Otra revolución que Utena hizo a finales del siglo pasado fue retratar el tema de las relaciones interpersonales, como es el caso del amor tóxico, del incesto, de traumas nacidos debido a abusos sexuales; todas ellas reflejan lo mismo, la necesidad, muchas veces malsana, de tener el poder para poseer a alguien y manipularlo. Con flashbacks envueltos en imágenes con fuerte carga simbólica y metafórica, se nos muestra el dolor y la dependencia de quienes están envueltos en este tipo de relaciones.

Pero su punto fuerte son los lazos románticos que poco a poco van naciendo entre Utena y Anthy. El yuri (género que maneja relaciones lésbicas) es visto como una misma revolución dentro de la trama, en que los roles y la posesión hacia la mujer y lo que ella significa como procreadora es roto también. 

Otras obras como La rosa de Versalles (1973), de Ikeda Riyoko, y La princesa caballero (1952), de Osamu Tezuka, son fuentes que influyeron en esta forma de pensar de que la mujer asume papeles sociales e ideológicos que van contrario a lo establecido por la sociedad, sobrepasando los límites de sus épocas y circunstancias para realizar la decisión que hicieron hacia sí mismas. 

Estas dos obras son pioneras de los manga shoujo (género demográfico enfocado a público femenino) que no sólo cuentan las historias típicas de amor y que son realmente feministas; en Shoujo Kakumei Utena se añade el factor erótico y lésbico como una manera más de amor, que para las involucradas fue un flechazo, y no que ellas estuvieran ya predispuestas a ello. El amor es sólo amor, y no debe importar el género de los amantes.

La adaptación animada del manga se transmitió en México en 1998, un año después de su estreno en Japón. Debido a los temas, el anime tuvo escenas eliminadas, así como cambio de diálogos que comprometía a los personajes en situaciones lésbicas e incestuosas. Pese que se doblaron al español los 39 capítulos de la serie, sólo 30 se emitieron, siendo los últimos los más reveladores y con fuerte carga simbólica, sensual y caótica. Utena fue una de las víctimas de la censura por tratar pensamientos fuera de época como pasó en México también con Sailor Moon o las Guerreras Mágicas (Magic Knight Rayearth).

Adolescence of Utena brilla por su historia, por sus imágenes simbólicas que aparecen inesperadamente, con una gran atención a los detalles, al tipo de animación tradicional mezclada con digital que otorga bellas escenas, los combates de esgrima muy dinámicos, y la música que enfatiza los sentimientos de Utena y Anthy, como te ponen tenso con esas notas de rock progresivo. El arte influido por el escocés Rennie Mackintosh y el Art Nouveau que aparecen desde el inicio de la cinta, así como imágenes que a lo largo de la trama ayudan a representar los arquetipos del príncipe caballeroso y la princesa son muy ilustrativos y nos recuerdan a las ilustraciones en cuentos de hadas.

De un lado a otro nos lleva de la mano, por lo que a momentos la realidad, o lo que se nos presenta como tal, se mezcla con el surrealismo y escenas que desconciertan al espectador por ese rompecabezas que es su trama y que poco a poco va tomando sentido si atendemos a cada detalle que vemos. Este tipo de películas que tienen una gran calidad artística y que logran crear sensaciones y perturbaciones por el sentido de la misma, son las que necesitamos ver en salas de cine, no las clásicas historias de princesas recicladas.

Konnichiwa Festival además proyectará las películas Rascal Does not Dream of a Dreaming Girl, Kase-san and the Morning Glories, Birthday Wonderland y Uta no Prince-sama Maji Love Kingdom los mismos cuatro días ya mencionados.

Les comparto un video promocional de todas estas cintas:

@YukiVongola 

jueves, 24 de octubre de 2019

Entre alebrijes y yokai

Se acerca el Día de Muertos, el Halloween y otras festividades alrededor del mundo que tienen a los difuntos y seres misteriosos como centro de atención. Es un culto natural, ya que las criaturas sobrenaturales existen en el imaginario de cada cultura, alimentando sus creencias religiosas, literatura y rituales.


La Ciudad de México inició ya con los festejos con el reciente desfile de alebrijes, entes del folklore mexicano.

Pedro Linares fue un experto en arte de cartón. A sus treinta años, tras un sueño onírico causado por el malestar de una enfermedad, concibió una de las creaciones quiméricas más festivos y coloridas del mundo, que resultan en seres zoomorfos y mixtos y en entes completamente sacados de las mentes más creativas. Con la cartonería, decidió hacer realidad aquello que vio en su extraño sueño. La popularidad de sus figuras lograron que su nombre fuera reconocido como uno de los mayores exponentes de arte mexicano, hasta que falleció en 1992.

Sigue siendo incierto el origen de "alebrije", palabra que el mismo Linares oyó de aquellas criaturas que vio en sus sueños en un bosque.

Una de las suposiciones es que proviene de la acronimia de "alegría", "bruja" y "embije", por lo que el significado puede ser "brujas teñidas con alegría", considerando que en México cuestiones como la muerte y el miedo son vistos bajo una perspectiva satírica y jocosa. 

Primigenias de la Ciudad de México y originalmente hechas con cartón y papel maché, su fama llegó a Oaxaca, donde se adoptó la madera de copal como materia prima para la elaboración de sus propios diseños.

El creador de esta variante fue el oaxaqueño Manuel Jiménez, cuyos alebrijes estaban influenciados en los de Linares, aunque introdujo su propia originalidad al agregar la figura de los nahuales zapotecos como su base creativa.

El surrealismo y elementos mexicanos prehispánicos y mestizos les dan su toque original y llamativo que tanto nos gusta ver en los desfiles y a los turistas comprar. El ser una artesanía le da mucho valor, pero su estética y composición imaginativa la convierten en una de las expresiones artísticas más mexicanas que existan.
  
Este tipo de arte que se volvió parte del imaginario colectivo se puede observar también, aunque de otra manera, en Japón con su filosofía sintoísta.

Ésta consiste en la veneración y culto de seres espirituales y seres de la naturaleza, dioses, ancestros, hombres ilustres e, inclusive, fantasmas y monstruos, ya que se cree que estas entidades tienen alma y están ligadas a las del resto de los entes vivientes.

El sintoísmo, junto con el budismo, han moldeado un estilo de vida y ciertos valores en los japoneses, que son retratados en varios anime y manga, desde códigos de comportamiento hasta ritos en santuarios.

Por este aspecto en la cultura japonesa, los yokai (monstruos) y yurei (fantasmas) del folklore japonés, inspirados en gran medida al sintoísmo, son tratados no sólo como mitos, sino que se les tiene respeto y miedo por la fuerte creencia de su existencia y relación con los humanos.

No por nada construyeron el santuario Kappa-dera al lado de la calle de los Kappa, en Asakusa, dedicado a estos seres con apariencia de tortuga antropomorfa que tanto pueden ayudar a los viajeros perdidos como comerse niños.    

El abanico de criaturas místicas es un factor importante del por qué dentro de la cultura pop japonesa encontramos una gran variedad de historias de terror y una serie de festivales y santuarios edificados cuyas funciones es dar las gracias a estos seres, o mantenerlos calmados.

En México, la Muerte y seres como los alebrijes (que pueden dar miedo hasta causar ternura) son vistos con humor, como parte de nuestra misma idiosincracia. Es por esto que nuestro Día de Muertos y todos los elementos que hay detrás de él es tan llamativo.

Aunque haya cierta diferencia en cómo se veneran o se tratan, México y Japón se nutren cultural, histórica y literariamente de seres que, directa o indirectamente, han coloreado el pensamiento de sus habitantes y los acerca a sus raíces.

@YukiVongola

viernes, 13 de septiembre de 2019

La Independencia e identidad mexicana

México celebra 209 años de su Independencia, hecho histórico que marcó el fin del dominio español en la Nueva España, para pasar el poder a los criollos en la naciente nación que ahora conocemos como México. Para nuestro país, así como para otros 194, el ser independiente significa constituir un gobierno cuyos factores políticos, económicos y socioculturales sean afines a su sociedad en la búsqueda de una identidad propia.
 
El problema de la identidad es frecuente en países que fueron largamente dominados por otra civilización, y México no es la excepción. Muchos están resentidos con los españoles por haber matado y subyugado a las culturas prehispánicas, así como el daño a su patrimonio (templos, tradiciones, literatura oral), y que se apropiaron de todos los bienes que pudieron para enviarlos a España. Otros, repudian este acto, pero discriminan a los indígenas descendientes de aquellos que lograron salvarse hace unos siglos y que hoy en día son desalojados de sus terrenos.
Así que, ¿cómo responder cuando nos preguntan sobre la identidad nacional? Una amiga belga me contó que en su país es lo mismo, ya que estuvo sometido por Francia, los Países Bajos y Alemania, su cultura es una mezcla de todos ellos y son pocas las cosas que son originalmente belgas. Ella me dijo que no sabe bien qué es ser belga, salvo haber nacido ahí. 

Con esta interrogante regresamos al tema del día de la Independencia. Debido a la dominación, es muy celebrado cuando por fin una nación se vuelve "libre" del control de otro. Es la fiesta nacional, la fiesta patria que año con año nos recuerda lo autónomos que somos como Estado, aunque quizá en la práctica no lo seamos. Una celebración que colorea las calles del Centro Histórico y llena el alma de las personas con los olores y sabores de su comida típica.

Si nosotros festejamos esto, ¿habrá países que no lo hacen? Sí, Japón es uno de los pocos países que no saben lo que es el día de la Independencia, ya que, en primer lugar, al ser una isla, su acceso fue imposible un tiempo, y, segundo, fueron herméticos en cuanto permitir la intromisión de extranjeros en su sociedad y política. Por esa razón es que su identidad, lo "japonés", es algo que a ellos no les cuesta trabajo contestar, porque ésta se ha forjado a lo largo de los siglos. Ellos tienen el "Día de la Fundación Nacional", celebrado el 11 de febrero, fecha que según el libro Nihon shoki (Crónica de Japón), del 660 a.C, fue cuando se erigió la nación del Sol Naciente.
 
La diferencia, por tanto, entre lo que es ser ya un territorio independiente y ser otro que siempre se ha regido por un solo pueblo radica en que los segundos tienen claro su identidad, lo que los hace pertenecer a su país. En México, podríamos decir que los mayores rasgos de pertenencia son los símbolos patrios (bandera, escudo e himno), los cuales se crearon cuando el país ya era libre; el resto de características que tenemos pertenecen a las épocas de la Nueva España o del llamado México prehispánico, ambos mundos completamente distintos a lo que somos en la actualidad y, por lo mismo, sentimos ajenos a nosotros.

La independencia y la identidad van de la mano, por tanto, festejar una y renegar de la otra crea una contradicción en nosotros. Creo que alguna vez todos nos hemos sentido así. Esto no nos impide presumir ante otros que en México hay pirámides (porque muchos no lo creen, me tocó oír eso de varios amigos extranjeros que conocí en Japón), la ropa típica tan colorida y detallada que varía de región en región, que el Día de Muertos comparte algunos rasgos con el Obon japonés, o de decirles que los tacos que ellos comen (generalmente por la pobre imitación hecha por EU) no son en nada parecidos en sabor a los de aquí. Aquello nos enorgullece porque sabemos que México es tan diverso en tantos aspectos, uno de los países más ricos culturalmente.

Cuando todos logremos aceptar lo que se fue y lo que somos, diremos sin problemas qué es ser mexicano.

Que este año, que supuestamente es el inicio de una transformación de lo que México ha sido en las últimas décadas, sea para reflexionar sobre el pasado que cementó las bases de nuestro ahora tan malherido país, y para pensar sobre lo que sabemos de nuestro origen, de las falacias que se nos cuentan sobre nuestra historia y los personajes históricos, y de lo que sucede hoy en día para crearnos una conciencia crítica con la cual podamos decir sin reservas: "¡Viva México!"

Como dato curioso, les comparto esta imagen creada en el sitio "World Flags", el cual es un proyecto japonés en que las banderas de varios países aparecen en una forma antropomorfa basada en los samuráis, y se detalla la historia de cada país. Es muy interesante y México aparece.

@YukiVongola

miércoles, 28 de agosto de 2019

Andanzas por Japón: concierto de SPYAIR Just Like This 2019

En mi reciente viaje a Japón, coincidí con el concierto que el grupo japonés SPYAIR da cada finales de julio, desde ya cinco años seguidos. El año pasado ellos estuvieron en México durante su primer tour mundial; pasearon por el Centro Histórico, Reforma y la antigua Teotihuacán como si fueran unos turistas más.

Ese 7 de octubre los fans mexicanos los recibieron con mucha calidez, lo que caracteriza a nuestro pueblo. Si bien, el lugar del concierto fue pequeño, se llenó por completo y no desmeritó en nada al grupo. En contraste, el evento veraniego de SPYAIR en Japón llamado Just Like This es para 10,000 personas, realizado al aire libre en el bosque de coníferas ubicado a espaldas del gran parque de diversiones Fuji-Q Highland y del majestuoso Monte Fuji.


SPYAIR, conformado por Ike (vocalista), Kenta (baterista), Uz (guitarrista) y Momiken (bajista) estaban listos para recibirme en su propio país con un gran concierto.

Tanta fascinación causaron en mí el verlos en vivo, que aproveché mi estadía en Japón, decidí ir a este concierto anual. Sin embargo, la venta de boletos es difícil. No hay taquillas como aquí, que vas al recinto donde se llevará a cabo el concierto y puedes comprar los boletos, incluso el mismo día del espectáculo. Allá es sólo mediante sitios de internet autorizados o en ciertas tiendas de conveniencia. Las distintas páginas web donde puedes comprarlos te piden a fuerzas una dirección en Japón, y no se puede pagar con tarjeta de crédito extranjera.

En mi afán por ir a verlos, le comenté a una amiga japonesa que tengo por internet, que estaba en busca de un boleto. Ella, sin pedírselo ni conocerme personalmente, se ofreció a conseguirme uno. Así, el 27 de julio por fin llegó. Estaba tan animada como cuando vinieron a México. Tanto, que ni la lluvia me impidió disfrutarlo en un escenario totalmente distinto al que se presentaron aquí.

Imagínense el lugar. Mientras se atraviesa el estacionamiento del Fuji-Q, el bosque de coníferas da la bienvenida y guía a los fanáticos que desde la mañana llegan para comer platillos especiales basados en SPYAIR y en comprar mercancía especial.

El cielo nublado, la lluvia a cántaros, el frío y la posible presencia de un tifón no mermaron las ganas de disfrutar del concierto al aire libre con un hermoso paisaje. Quizá fuese señal de que todo iría bien, que se vieron dos arcoiris, uno sobre otro. El tifón terminó desviándose, lo que informó el vocalista Ike al inicio del evento. Así es, la música lo puede todo, incluso contra los abates de la naturaleza.
Un equivalente en México sería el Corona Capital, el Vive Latino o los conciertos del Estadio Azteca, pero sólo en el aspecto de ser un lugar abierto, pero que suele estar un poco baldío o rodeado de estructuras hechas por el hombre que impide ver más allá de esas vallas. El estar rodeado de pinos y tener a tu lado el monte Fuji (nuestro símil del Popocatépetl) convierte la experiencia de sólo ir a un concierto de tu banda favorita en su país de origen a toda una aventura que explota los sentidos en varios aspectos.

Con mi amiga japonesa disfruté de un buen concierto, y fue mejor porque estuvimos cerca del escenario. Curioso es mencionar que los boletos, unas semanas antes, son entregados por correo a las casas de los compradores, además que hay fechas específicas para comprarlos, por lo que ir el mismo día a conseguir uno es imposible. La asignación de asientos es al azar: tanto puede tocarte en la primera fila como en la última.

Otro dato curioso es que SPYAIR se dio a conocer en las calles de Nagoya, y en el 2009, cuando SPYAIR intentó debutar a lo grande, nadie se presentó a su concierto. Eso no los desanimó. Siguieron trabajando en su música, cantando donde podían y repartiendo propaganda en las estaciones del metro.

Cuando llegó el momento del éxito, en el 2015, decidieron arriesgarse a ir al bosque de las coníferas. Le llamarían a esa presentación Just Like This, el nombre de una de sus canciones más emblemáticas, ya que justo haciendo lo que ellos creían y recordando sus orígenes callejeros, triunfaron.

Como los mismos miembros del grupo han comentado, esta canción sólo puede interpretarse al aire libre, porque simboliza esa libertad que han tenido desde el 2005. La capacidad de asistentes era de diez mil, una gran apuesta por lo sucedido un año antes, y lo llenaron. Ahora, yo fui parte de esta historia.

La temática de este Just Like This fue el deporte y el verano. Las canciones nuevas que salieron hace unos cuantos meses fueron las que abrieron el evento: "B-The One", la cual estuvo acompañada de un grupo de bailarines vestidos con uniformes de basket, ya que SPYAIR fue el elegido para componer el tema de la temporada 2019 de la B-League, liga profesional japonesa de basketball; y "Pride of Lions", cuya canción fue dedicada a la Universidad de Ciencias del Deporte, por lo que ese día en el escenario un grupo de porristas de esta institución animó al público al hacer acrobacias en el aire. 

Mientras cantaban "Sakura Mitsutsuki" (la cual fue conmovedora porque Kenta aprendió a tocar el piano para darle un nuevo arreglo a esta canción), "Samurai Heart", "Kanjou Discord", "Come in Summer", "Goldship" o "Scramble", los chicos de la banda se pasearon en el escenario principal y por pasillos ramificados del mismo que rodeaba al lugar para poder caminar y ver de cerca a sus fans que estaban en la parte central y trasera. Ese aspecto me gusta, porque así son más íntimos con su público.

En el 2020 cumplen quince años desde que se conformó el grupo y diez del debut principal.
Estarán preparándose para llegar al Tokyo Dome, el cual es el equivalente a presentarse en el Estadio Azteca y llenarlo.
Lo que llevo en mi mente y corazón no sólo está en el concierto en sí, sino en las personas que desinteresadamente ofrecieron ayudarme para ir a ver a SPYAIR, como mi amiga Haruka que conocí por internet, y ahora físicamente, grabando en mí tan increíbles momentos.

Es cierto lo que dicen de que la música une al mundo y trasciende fronteras.

@YukiVongola