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martes, 10 de diciembre de 2019

Las piñatas y su vuelta al mundo

Diciembre es uno de los meses más esperados por las festividades coloridas de origen judeocristiano que, si bien no todos son creyentes religiosos, se ha adoptado la Navidad como una tradición, independientemente del contexto. Esta época da inicio con las posadas, en las cuales nunca debe faltar una piñata de estrellas o picos. Yo creo que todos hemos rota alguna, o al menos pegado, en nuestra vida, ¿pero qué tanto sabemos de ellas?


El origen de la piñata se da en varias vías. La primera nos remite a los años en que Marco Polo viajaba a China. En su estancia durante la celebración del Año Nuevo, observó una figura cubierta de papeles de colores con forma de buey, y rellena de semillas. Con un palo de madera se rompía, los restos eran quemados y las cenizas repartidas y conservadas. Este rito era para atraer la buena suerte en el campo y que sus cosechas fueran vastas en el año que comenzaba.

Marco Polo, al regresar a Italia, contó sus experiencias y fueron los italianos quienes acuñaron el nombre pignata a ese objeto, ya que les recordaba a los piñones y, como las hacían de cerámica, eran frágiles y, por tanto, fáciles de romper. Los italianos adaptaron su significado a las necesidades religiosas, sobre todo cuando la piñata llegó a España y la trajeron a América en 1586, donde adquirió mayor poder evangelizador.

En la Nueva España, los frailes agustinos de Acolman de Nezahualcóyotl recibieron la autorización del Papa Sixto V para celebrar las misas de aguinaldo, que serían conocidas después como posadas. 

A los indígenas se les enseñó la piñata y relacionaron sus siete picos con los siete pecados capitales, así como el vendar los ojos al momento de pegarle, puesto que ello denota la fe ciega de los creyentes que afrontan los pecados que el Diablo (la piñata) pone sobre su camino. La fruta de su interior representan las riquezas que se obtienen al seguir el camino de Dios.

Se supone que en parte fue fácil convertir a los indígenas porque, en la región maya del país, había algo parecido. Dentro de una olla de barro ponían cacao. Ésta la sujetaban e intentaban romperla con los ojos cerrados.

Así como Marco Polo se llevó consigo lo que vio en China, algo similar pasó en Japón, aunque de manera un poco distinta. Durante la Era Heian (794-1185), Japón absorbió muchos rasgos culturales de China, entre ellos, algo que después llamarían kusudama, un estilo de origami. 

Consistía en la tradición de los aristócratas de regalar bolsas pequeñas y decoradas con flores que contenían hierbas medicinales e incienso. El quinto día del quinto mes, se colgaban en los jardines o entradas de las casas con tiras de papel en diversos colores, lo cual se creía que ahuyentaba a los malos espíritus. 

Con el paso de los siglos esto se fue expandiendo al resto de las clases sociales y, en vez de ser bolsas pequeñas, se empezaron a hacer un poco más grandes, rellenos de confeti y de un largo pergamino se desenrolla al jalar los hilos de colores. 

El pergamino, por lo general, tiene mensajes de felicitaciones, como de graduación de la universidad. Por la descripción, parece un globo, además que no se rompe, sino que se abre al tirar de las tiras de papel. En cambio, la tradición japonesa de romper con los ojos cerrados una sandía en verano es más parecido.

Sea cual sea su origen, México es reconocido mundialmente por ellas, por su figura moderna, y es justo Acolman la cuna de las piñatas. De pasar a ser sólo usada en las posadas y en los cumpleaños, se han extendido a cualquier evento y celebración a lo largo del planeta. 

Curiosamente, en Japón se han vuelto muy populares, tanto que la Asociación Japonesa de Piñatas tiene talleres para hacer piñatas de distintos tipos, así como llevan piñatas a escuelas u otras instituciones. Nadie pensaría que allá habría una asociación, cuando ni en México hay una. 

Es fantástico el darnos cuenta de las similitudes que ambos países tienen y cómo nos unen de manera invisible. Así que, en estas fechas, desquitemos la mala vibra que cargamos de este año al pegarle duro a una piñata.

@YukiVongola

lunes, 24 de diciembre de 2018

La Navidad vista bajo la lupa japonesa

En nuestro país, la Navidad es muy colorida. Es la fecha de las posadas, piñatas, villancicos y colaciones. Y en la que podemos admirar las nochebuenas adornando parques y avenidas principales, sin olvidar que también embellecen las casas. Simplemente, la Plaza de la Constitución está bellamente iluminada con miles de foquitos propios de la temporada. En comparación, en Japón esta festividad palidece. Sí hay juego de luces en torres, edificios y castillos, y árboles en centros comerciales, pero todo el significado que conlleva la Navidad es nula para los nipones, quitándole parte de su encanto.


¿Por qué? Durante el siglo XVI, misioneros cristianos provenientes de España, Portugal y Holanda llegaron a Japón con el fin de predicar su religión, sin mucho éxito. Al contrario de los pueblos americanos que sucumbieron ante la conquista espiritual ganada por los españoles al mezclar elementos cristianos con creencias prehispánicas, los japoneses eran renuentes hacia la predicación de los extranjeros que alababan a un ser supremo, por lo que evitaban tener mucho contacto con ellos fuera del factor del intercambio comercial.

Cuando los cristianos intentaron convertir al pueblo japonés al cristianismo, incitando a olvidar el budismo y sintoísmo, el gobierno de los Tokugawa estableció la prohibición de la práctica cristiana, lo cual conllevó que los misioneros extranjeros fueran perseguidos, torturados y asesinados imitando la muerte de Jesucristo, aquel a quien alababan. Uno de los misioneros más reconocidos fue el fraile franciscano novohispano Felipe de Jesús (que ahora puede decirse que es mexicano y ha sido santificado) quien fue martirizado en Nagasaki junto a otros veintiséis de su Orden. Un mural novohispano encontrado en la Catedral de Cuernavaca nos muestra la llegada de los misioneros, su persecución y su muerte crucificados. Los japoneses que se convirtieron practicaron en secreto el cristianismo, incluso se dice que algunos samuráis, como Date Masamune, eran afines a esta religión. En el castillo Himeji, en parte de su estructura, se pueden ver pequeños motivos de cruces, indicando que familiares del clan Honda eran también sus seguidores.

El gobierno de los Tokugawa permitió que algunos cristianos se establecieran en Nagasaki, siempre y cuando no se involucraran en asuntos políticos y sociales, Hoy en día, pueden verse varias iglesias de arquitectura modesta a lo largo de esta ciudad.

Esta actitud agresiva de Japón hacia el cristianismo fue brutal y ejemplar, puesto que mantuvieron sus raíces ideológicas sin que un grupo extranjero lograra imponerse a ellas. 

Con esta relación histórica, ¿cómo es que Japón "celebra" la Navidad? Su primer acercamiento fue a través de los estadounidenses que habían ocupado parte de la isla tras la Segunda Guerra Mundial, en especial en Okinawa, quienes la festejaban. Después, con la Globalización, los nipones aprendieron más sobre ella, pero dado que el budismo y sintoísmo son las principales filosofías que rigen cada aspecto en su vida, la Navidad no es vista como en el resto del mundo que es, en su mayoría, cristiana y católica. 

La Navidad en Japón es, en realidad, festejado al estilo del Día del Amor y la Amistad. Los novios lo toman como uno de los días más románticos del año, mientras que los amigos se reúnen en algún karaoke a divertirse. En pocas casas se ponen árboles de Navidad y luces, lo cual es más imitación a como se adorna en el Occidente, no tanto porque se crea en su significado. Más bien, es moda. 

Algo singular es que la gente acude mucho al KFC a comprar su comida, para compartir con amigos. Un día normal para unos, para otros es un día de romance y amistad. En México, se preparan cenas especiales para convivir junto con la familia y amigos, mientras que los niños esperan a romper la piñata y a abrir sus regalos.

Siempre ver las diferencias en cuanto a ciertas festividades, pese que lleven el mismo nombre o se celebren en la misma fecha, nos habla de la gran diversidad cultural e histórica que cada nación tiene, enriqueciendo lo que sabemos del mundo y de nosotros, los humanos.

@YukiVongola