Mostrando las entradas con la etiqueta Covid-19. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Covid-19. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de diciembre de 2020

Lo que el Covid se llevó en 2020 y lo que nos espera en 2021

Este 2020 estuvo marcado por las muertes de miles y miles de personas alrededor del mundo, debido a la pandemia de Covid-19. Pese a los meses que hemos pasado en México conviviendo con este coronavirus, la gente no comprende o no quiere entender la magnitud del problema, lo que ha derivado a estrictas medidas sanitarias y al regreso al semáforo epidemiológico color rojo en el Valle de México.

Las muertes de los miles de mexicanos no sólo significan la tristeza de sus familiares y amigos ante sus decesos, sino que, con ello, el factor económico se agravó ante el cierre de negocios y despidos, la fragilidad de la economía familiar por la ausencia corpórea del proveedor, y la subsistencia en este mundo, ya difícil de por sí, se volvió más complicada.
 
Socialmente, ante protestas por medidas obligatorias como el uso de cubrebocas o las cuarentenas estrictas (tal como sucede y sucedió en países europeos), el poder de los mandatarios se ha visto como dictadura, pero, ojalá tuviéramos un poco de esta mano dura en México donde los secretarios de dependencias gubernamentales y el mismo presidente de la República dan mensajes confusos y contradictorios. El ejemplo deberían ponerlo quienes tienen el poder. Como no sucede esto, la gente sigue sin entender los alcances del Covid, tanto en salud, política, económica, social, cultural, deportiva y científicamente.
 
En el factor deportivo, lo que más hacía ilusión este año eran los Juegos Olímpicos en Tokyo, considerados por muchos como la justa deportiva que sería más "friki" y tecnológica, que fueron pospuestos para el 23 de julio de 2021. Deberemos esperar un poco más para ver a los personajes de anime elegidos como embajadores de la justa deportiva, como Goku de Dragon Ball Z, Monkey D. Luffy de One Piece y Astroboy, recorrer las calles japonesas animando a locales y turistas.

Muchos son los japoneses que se oponen a la realización de los Juegos Olímpicos, pero será difícil que se cancelen, ya que es demasiado el dinero invertido en ellos. Serían muy grandes las pérdidas, tanto para el país asiático como para el Comité Olímpico y de los patrocinadores, si se cancelaran o se volvieran a posponer.

Es incierto lo que sucederá con esto, a pesar de que las vacunas ya andan circulando en varios países y se están estableciendo parámetros de bioseguridad para que los deportistas y turistas estén seguros durante este evento.
 
Y tampoco está claro lo que ocurrirá con nuestro país, donde, a partir del 24 de diciembre se comenzó la vacunación al personal médico y militar. Con el número tan limitado de 45 mil 875 dosis, y las 25 dosis que "desaparecieron" del primer lote cuando se suponía eran tres mil, ¿qué se puede hacer con eso? Ah, pero tenemos vacunas. En Japón, en cambio, aún no inician con sus campañas de vacunación. Por el momento, el cierre de sus fronteras es lo que los mantiene "seguros". Aunque los casos de contagios y muertes han ascendido en las últimas semanas en Japón, sus números no superan a las cifras rojas de México.

En el ámbito del entretenimiento, al contar con un poco más de tiempo libre (con las horas que uno tardaba en desplazarse hacia la escuela o el trabajo) ha sido aprovechado para ver series, películas, anime, leer manga o jugar videojuegos que, por cierto, tuvieron un buen año en ventas.

Al igual que la industria cinematográfica mundial, el anime se vio afectada por la pandemia. Debido a despidos y recortes de salarios en los estudios de animación y en diversos sectores que influyen en ese mundo, varias películas animadas y live-action, así como estrenos de anime y nuevas temporadas fueron pospuestos por algunos meses. 
 
A pesar de ello, ya se tienen programadas fechas para algunas cintas para el 2021, entre ellas, los live-action Rurouni Kenshin The Final y The Beginning, basadas en el manga/anime histórico conocido en México como Samurái X, que relata más sobre el origen del protagonista y el fantasma de su pasado que lo alcanza cuando por fin halla la paz. 
 
Pensadas para estrenarse en verano, ahora verán la luz el 23 de abril y 4 de junio. Ya que la primer parte de la trilogía fue proyectada en cines mexicanos, esperemos que podamos disfrutarla en cines cuando uno se sienta más seguro de ir al cine (y si están abiertos).

Posiblemente cuatro de las películas más esperadas en cuanto animación son la nueva apuesta de Studio Ghibli de usar en su totalidad la animación CGI (generada por computadora) con Earwig y la bruja, adaptación de la novela homónima escrita por la inglesa Diana Wynne Jones, de quien el estudio ya adaptó El increíble castillo Vagabundo. Por el momento, aunque se ve rara, debido a que es distinto a lo que Ghibli nos ha acostumbrado en cuanto a la animación tradicional, parece que será un producto con el sello de calidad característico del estudio. Se estrenó este 30 de diciembre en Japón y es seguro que, así como otras películas de Ghibli, se estrene en poco tiempo en Occidente.

Otra de las cinta es la del anime centrado en el mundo del patinaje artístico Yuri on Ice, titulada Ice Adolescence, cuyo primer trailer fue publicado hace un mes tras años sin saber nada más sobre este proyecto. Aunque no se tiene una fecha exacta, se espera que la historia enfocada en la etapa juvenil del personaje Victor Nikiforov vea la luz en el 2021.

El final adaptado del manga de Gintama, del autor Hideaki Sorachi, llega a cines nipones el 8 de enero. Aunque no es tan popular en Latinoamérica, en Japón es todo un impacto. Una precuela dividida en dos partes saldrán antes y después del estreno de la cinta. Ya que sus películas animadas y live-action pudieron verse en algunos cines mexicanos, esperemos que la conclusión de esta trama de samuráis y aliens, comedia y peleas épicas, pise nuestro país en algún momento.

Por último, y quizá la más esperada desde 2012, es la última parte de la tetralogía de The Rebuild of Evangelion, la cual, como indica el título, es una reconstrucción de la historia de Neon Genesis Evangelion, un anime que renovó al género mecha y al anime en general, debido a la animación e  historia en torno a "robots" gigantes piloteados por adolescentes con problemas existenciales y a la gran carga simbólica del judaísmo y cristianismo que nos dan a entender más de lo que se aparenta a simple vista.

Con lo que tenemos esperándonos para el 2021, sólo podemos seguir cuidándonos para terminar vivos este 2020 caótico y prepararnos para sobrevivir el año venidero, porque el Covid-19 seguirá un buen rato con nosotros, al igual que los estragos que ha causado y que repercutirán por años en el resto del mundo.
 
A pesar de la distribución de vacunas y del esquema para su aplicación (la cual deja fuera a quienes sufren enfermedades crónicas, independientemente de la edad), no es el final del camino mientras no se tenga una vacuna cuya inmunidad te proteja tal como lo hace la del sarampión. Falta mucho camino, pero es un pequeño avance. 

A ustedes, los que lograron sobrevivir, les deseo un feliz Año Nuevo, y nos seguimos viendo por estos lares.

@YukiVongola

jueves, 28 de mayo de 2020

Criaturas folklóricas, ligadas a virus, reviven en tiempos de Covid-19

El Covid-19 nos recuerda la experiencia de nuestros ancestros ante el fenómeno epidemiológico, como sucedió con la salmonela en el México prehispánico traída por los conquistadores españoles, conocida en ese entonces como cocoliztli (traducido del náhuatl como "enfermedad", o "mal"); o en Japón con el cólera llevada por los estadounidenses en 1852, llamada korori, identificada con los kanji de tigre, lobo y diarrea, debido a la fiereza y rapidez en que este virus acababa con la vida de los contagiados.

Ambos pueblos no sólo denominaban así a las enfermedades, sino que, como parte de su imaginario colectivo y que les eran desconocidas estas infecciones, asociaron éstas con dioses o criaturas fantásticas únicas de su cultura, entes que vuelven a ser recordados tras años o siglos de permanecer en el olvido con la actual pandemia.


Se define como imaginario a la concepción popular y colectiva que se tiene de la realidad cultural, social, histórica  y política de una comunidad, que puede tener fundamento real o no. Entre ellos se encuentran los mitos y leyendas que cada nación comparte.

En el caso de México, tenemos a los dioses de las culturas prehispánicas. Como solía suceder hace siglos, los hechos inexplicables eran atribuidos a sus deidades. Estos representaban una dualidad, o sea, alguna característica que era alabada y otra que era temida por sus creyentes.

Tláloc no sólo era la deidad de la lluvia y de las cosechas, sino que también representaba las enfermedades, en especial las afecciones respiratorias. Está asociado de igual manera con causar y curar la lepra y otras afecciones de la piel. Este dios azteca fue conocido también en la cultura maya como Chaac y en la zapoteca como Pitao Cocijo, debido a la expansión comercial y territorial mexica.

Para evitar enfermedades y sequías, durante tres veintenas al año se le hacía ofrendas y sacrificios. Los rituales llamados Atlcahualo y Tozoztontli consistían en ataviar a niños con alhajas y vestimentas similares a las de Tláloc y, posteriormente, arrancarles los corazones. En cambio, en el festival Atemoztli se ofrecían figurillas hechas con masa de amaranto decorado con semillas de calabaza y frijoles, acompañadas de copal y alimentos.

En Japón, país muy apegado sobre sus creencias en yokai (monstruos o criaturas folklóricas), así como a las deidades sintoístas y budistas y a las interacciones de estos en la vida diaria de los nipones, regresaron del baúl de su imaginario colectivo a un ser que representa a los virus, el cual se está popularizando después de cientos de años.

Amabie, también conocido como Amahiko, es un yokai que puede simbolizar dos cosas: una cosecha abundante o una epidemia. 

Se dice que surge del mar y su apariencia es variada: desde simiesco, un ave hasta un cefalópodo, pero siempre representado con tres patas. Lo más cercano en Occidente es la figura de la sirena. Su nombre, escrito con distintos kanji (ideogramas japoneses) dependiendo de la región, coinciden en un "joven que proviene del mar" o un "joven que desciende del sol".

Su leyenda nace en Higo, en la prefectura de Kumamoto. De acuerdo con ésta, un objeto brillante se veía desde el mar durante todas las noches, a mediados de mayo, en 1846. Un oficial fue a investigar tan misterioso suceso y fue cuando descubrió al Amabie. En un bosquejo realizado por el policía, este ser tenía el pelo largo, un pico, cubierto de escamas del cuello para abajo, y el ya mencionado trío de patas. 

El Amabie le comentó que venía del océano y pronunció una profecía: "Buenas cosechas vendrán en los siguientes seis años. Si se extiende una enfermedad, muestra una pintura mía a aquellos que enfermen y se curarán." Tras decir eso, la criatura regresó al mar. 

Tal como le recomendó al oficial, se imprimió el retrato en kawaraban, que eran boletines hechos de madera, y se expandió por el país. Hoy en día, debido a la pandemia de Covid-19, esta extraña criatura volvió a popularizarse tomando forma desde un dulce hasta amuletos protectores contra el coronavirus. Incluso, forma parte de campañas de concientización sobre esta enfermedad en lugares públicos, como en estaciones de trenes.

Que se retomen en estos momentos a Tláloc y del Amabie, aunque más a la criatura japonesa, es la forma jocosa y esperanzadora de tratar la pandemia que ha cobrado miles de vida alrededor del mundo.

Asignar una enfermedad o un desastre natural a una entidad deificada o criatura mítica es muy humano, y es una manera en que podemos depositar algo de responsabilidad sobre un suceso que no nos es grato.

Los pueblos mexicanos y japoneses somos muy dados a adaptar las creencias de nuestros ancestros a nuestra realidad, y la idiosincracia y el imaginario colectivo nos permite tomar otro tipo de actitud frente a la adversidad. Apoyarnos en nuestra cultura para seguir adelante es algo que sabemos hacer en ambas partes del mundo, aunque sea para distraernos un poco.

@YukiVongola