Este 6 de agosto se cumplen 80 años del bombardeo atómico sobre Hiroshima, seguido tres días después por el de Nagasaki, eventos que dejaron una herida profunda en la psique japonesa. Este trauma colectivo ha influido en la creación de personajes, historias y símbolos en el manga, el anime y el cine, convirtiéndose en un medio para procesar el horror y explorar sus consecuencias.
Godzilla: El Monstruo Nacido de la Bomba
El icónico Godzilla (1954), creado por Ishirō Honda, es la alegoría más directa del miedo nuclear. Nacido de las pruebas atómicas, Godzilla arrasa ciudades como reflejo de la destrucción vivida en 1945. Su diseño, inspirado en las quemaduras de los hibakusha (sobrevivientes), y su rugido, basado en el sonido de tanques de metal retorcidos, evocan el dolor de la guerra. La franquicia, aunque luego derivó en espectáculo, mantuvo su crítica a las armas nucleares en filmes como Shin Godzilla (2016), en la que el monstruo es una metáfora de desastres modernos, incluido el de la central de Fukushima del 11 de marzo de 2011.
Obras que abordan el trauma directamente
- Barefoot Gen (Hadashi no Gen, 1973): El manga autobiográfico de Keiji Nakazawa, superviviente de Hiroshima, retrata con crudeza el infierno nuclear y la lucha por sobrevivir. Su adaptación animada (1983) es una de las representaciones más desgarradoras del tema.
- El Puente hacia la Paz (Hiroshima no Pika, 1980): Libro ilustrado por Toshi Maruki que narra el bombardeo desde la perspectiva de una niña, usado en escuelas para educar sobre sus horrores y consecuencias.
Metáforas postapocalípticas y crisis existencial
- Akira (1982-1990): El manga de Katsuhiro Otomo (y su adaptación animada en 1988) muestra una Neo-Tokyo reconstruida tras una explosión nuclear, explorando el ciclo de destrucción humana.
- Neon Genesis Evangelion (1995): Hideaki Anno fusionó el trauma de la guerra con crisis personales. El "Segundo Impacto" (evento cataclísmico en la serie) refleja el terror atómico, y la depresión de sus personajes evoca el hibakusha psicológico, es decir, de los supervivientes de los ataques que son estigmatizados y sufren depresión, estrés postraumático y dificultad para adaptarse a la vida cotidiana.
- Nausicaä del Valle del Viento (1982-1994): Miyazaki critica la guerra y la contaminación en el mundo postapocalíptico donde la humanidad sufre por errores pasados.
Otras obras con influencia nuclear
- Ghost in the Shell (1989): Aunque centrado en la tecnología, cuestiona la identidad en una sociedad que superó guerras mundiales.
- Attack on Titan (Shingeki no Kyojin, 2009-2021): El muro que protege a la humanidad puede verse como alegoría del aislamiento y el miedo a lo desconocido, temas arraigados en la posguerra.
- In This Corner of the World (2016): Película que muestra la vida cotidiana en Hiroshima antes y después de la bomba, humanizando a las víctimas.
A 80 años de las bombas, el arte japonés sigue reinterpretando ese trauma. Estas obras no sólo son entretenimiento, sino actos de memoria y advertencia. La destrucción y la resiliencia siguen definiendo personajes e historias, recordando que el pasado nunca debe repetirse.
Godzilla Minus One y El niño y la garza son las dos películas japonesas que se encuentran nominadas a Mejores Efectos Visuales y Mejor Película Animada, respectivamente, de los Premios Oscar. Tienen todo para ganar, pero ¿creen que lo consigan o que pudieron competir en más categorías?
La película del monstruo del estudio Toho sorprendió más allá de sus efectos especiales. Regresar al origen mítico de Godzilla (desvirtuado en las obras estadounidenses), esa metáfora del horror del pueblo japonés hacia el poder destructivo de las bombas atómicas, en el contexto de la posguerra en la que el país no contaba con un ejército ni con armas, fue un gran acierto de la película. Aunado a ello, el drama humano sobre el impacto y las reminiscencias de la Segunda Guerra Mundial, el vivir con la deshonra de la rendición y el miedo a los fantasmas de la guerra enriquecen el relato de los protagonistas y dan más fuerza al significado real de Godzilla.
Con estas variables, me parece que bien la cinta nipona pudo contender por Mejor Película de Lengua Extranjera en este certamen, como sí sucedió en la entrega de los Critics Choice Awards, el pasado 14 de enero. Sí, es de ciencia ficción y podría entrar en el terror, pero ya hemos visto que filmes de este corte como Todo en todas partes al mismo tiempo (2022) o de origen asiático como la coreana Parásitos (2019) lograron alzarse con la estatuilla.
Lo mismo sucede con El niño y la garza, lo nuevo del director Hayao Miyazaki. La obra (que se alzó con los Globos de Oro, premios que suelen pronosticar a los vencedores en los Oscar), que representa el duelo y los miedos en la infancia sobre este tema, maneja un tono más maduro y de reflexión que otras películas enlistadas para los Premios de la Academia, tales como Elementos o Spider-man: a través del spider-verso.
¿Pero qué sucede? Por más que la creación del Estudio Ghibli defienda la animación tradicional, dibujada y coloreada a mano (a diferencia de otras películas mencionadas a que apuestan por el diseño por computadora) y la trama vaya más allá de sólo entretener, las cintas que suelen ganar son aquellas que, por la campaña de publicidad de las empresas de animación y de distribución, alcanzan a un mayor número de asistentes en el cine.
Por ejemplo, no es lo mismo Disney, cuyas películas tienen mayor difusión en diversos medios, y que puede tener más proyecciones en un solo complejo cinematográfico, a una película japonesa, sea o no de anime, que muchas veces son vistas únicamente por los fans, o por un público más particular, y que no siempre los filmes se encuentran en los horarios más accesibles, están en cines remotos, sólo se exhiben en una sala, y el conocimiento de su existencia por parte de la gente es por chiripa debido a la falta de propaganda.
Para las empresas multimillonarias y multinacionales, cuyos productos no garantizan la calidad sólo por el renombre de la marca, este tipo de nominaciones afianzan su posición en el mercado. Para empresas más bien nacionales, como Ghibli o Toho, realmente no les importa si ganan un premio de acuerdo a los estándares estadounidenses. Los japoneses consumen más lo propio, sea cine o música, y su cultura, cerrada en ese sentido, hace que les dé un tanto igual. Sí, el equipo de Godzilla celebró la noticia, pero no es que sea su máximo ganar. Ellos, con obtener el reconocimiento de la industria de su país, se afianzan el éxito.
Aunque Godzilla Minus One y El niño y la garza no triunfen en la noche del 10 de marzo, eso no restará puntos a lo que aportan en el mundo cinematográfico, como el hecho de que la primera se haya convertido en la cinta live-action de origen japonés que más dinero ha recaudado en la historia, con más de 80 millones de pesos y con más de un millón de espectadores.
Lo mejor no siempre obtiene un título ostentoso y eso lo recordamos en cada edición de este concurso fílmico que, en especial en el apartado de Mejor Película Animada, hay muchas obras de Ghibli opacadas. Menos mal, los japoneses no necesitan la aprobación de Occidente para hacer lo que mejor hacen.
En esta era de multiversos y crossovers épicos, donde personajes de
distintos mundos convergen en una sola saga para salvar a la humanidad,
emerge de las profundidades de la Tierra el kaiju más famoso de la
cultura pop, un tal Gojira, llamado normalmente Godzilla en Japón, y ocasionalmente confundido en Estados Unidos con otro kaiju de apariencia similar llamada Zilla, protagonista de todas las películas occidentales.
La secuela de Godzilla, subtitulada Rey de los monstruos (basada en la cinta de 1954), intenta captar la atención para abrir el monstruoverso, que inició con King Kong: La isla Calavera (2017), donde Zilla es el personaje principal y enfrenta a los antagonistas de la filmografía japonesa de Godzilla.
La primer película de Godzilla fue estrenada en el país del Sol naciente en 1954, a manos del estudio Toho, con una calidad de efectos especiales que actualmente es cómico, fue uno de los mayores éxitos cinematográficos de su región, al grado de ser considerado un ciudadano japonés, vigilar la ciudad de Tokio desde la cima de los Cinemas Toho.
Si bien, su origen varía en cada entrega, la mayoría coincide en que su enorme tamaño y poderes extraordinarios fueron el resultado de la radiación nuclear provocada por las pruebas realizadas en la isla nipona de Odo y las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos al término de la Segunda Guerra Mundial.
Godzilla, como lo pinta la versión del 98 que ataca Nueva York, es una iguana que mutó a raíz de las pruebas nucleares lanzadas en la Polinesia Francesa, cuando en realidad pertenece a la especie jurásica Godzillasaurus, que habitaba en la isla Odo. Sus inicios cambiaron nuevamente en Godzilla (2014), con la idea de que es una criatura que vivió hace millones de años, mucho antes que los dinosaurios, y que la enorme cantidad de radiación de la Tierra causó su crecimiento y le dio poderes.
Un dato que a los japoneses no les agradó en la cinta del 98 fue su origen, puesto que Godzilla siempre ha sido una alegoría del ataque atómico sufrido en Hiroshima y Nagasaki.
Para evitar relacionar al kaiju de las producciones estadounidenses con el Godzilla japonés, el estudio Toho explicó en Godzilla: Final Wars que el monstruo que atacó Nueva York no era Godzilla, sino un kaiju parecido a él, al cual le denominan Zilla. Por tanto, se alude a que el Godzillasaurus protagonista de las películas estadounidenses no es el Gojira original. De esta manera, el estudio Toho le regresó el honor a su personaje.
Sobre Rey de los monstruos, el pretexto para verla es sólo por la pelea de los cuatro kaiju mientras destruyen todo a su paso, escenas en las que se observan errores de continuidad.
Lástima de los actores principales que ni por la experiencia fílmica salvaron la esencia de la historia; sólo vimos a una Millie Bobby Brown interpretando a una débil versión de su personaje de Stranger Things, Eleven, pero con cabello largo y sin poderes; la vidente Lorraine Warren del universo del Conjuro, protagonizada por Vera Farmiga, quien compró la ideología de Thanos y busca equilibrar el mundo, sin importar si mueren unas cuantas millones de personas; y Kyle Chandler, quien saliera en King Kong de Peter Jackson, y cumple el papel del humano que odia a Godzilla y lo ve como enemigo.
Lo curioso es que Rey de los monstruos ha sido la única película de Estados Unidos en retomar el tema clásico de Godzilla del año 1954.
Como parte del monstruoverso, se retomó el origen de King Ghidorah, un extraterrestre que amenaza la Tierra, el mayor enemigo que ha enfrentado Godzilla a lo largo de 32 filmes japoneses. De igual manera, se explica cómo es que estas criaturas sobrevivieron con el paso de los siglos: la hibernación en que se encontraron tras bajar los índices de radiación en la Tierra los protegió del cambio entre eras.
Ésta es una aportación interesante al universo fílmico de Godzilla, puesto que en las cintas niponas no se esclarece el por qué aparecen los kaiju. Quizá se sobreentiende su presencia en Japón por la influencia del sintoísmo y el folklore, por ello sus habitantes creen en seres de este tipo y no necesitan mayores explicaciones.
Otro cambio dentro del canon en Rey de los monstruos es el comportamiento de Godzilla, quien en las entregas japonesas protege Japón, a pesar de odiar a la humanidad por su contínua destrucción del planeta. La visión, en cambio, de las películas occidentales es de un gran monstruo que sólo destruye las ciudades, y que parece estar del bando humano.
Sobre Rey de los monstruos, vuelvo a la idea de que sólo por el
interés de ver a un dinosaurio gigante pelear contra un dragón de tres
cabezas es que tendrá más popularidad. Ahora, la siguiente apuesta es
que luche contra King Kong, de nuevo, recordando que en 1962 tuvieron su
primer round, llevándose, por muy poco, la victoria el gorila gigante.
Si me preguntan sobre cuál de las cintas estadounidenses es mejor, me quedo con la de 1998, pese al cambio en la historia de Godzilla. Es coherente y las escenas de acción no cansan, a diferencia de la de 2014 que es tediosa y los humanos sólo persiguen a los kaiju.
Les recomiendo la última cinta realizada por japoneses, Shin Godzilla (2016), dirigida por la mente detrás del anime y manga de culto Neon Genesis Evangelion, este largometraje me causó incomodidad y miedo con las transformaciones que sufre. Esto implica una nueva propuesta en la saga: la evolución. Se presenta, además, un nuevo inicio para Godzilla, que a su vez regresa a su papel aterrador, como en sus inicios, donde los japoneses huían asustados.
Otras son la trilogía animada, con Gen Urobochi como guionista, otro genio del manga y anime, Godzilla: Planeta de monstruos, Ciudad al filo de la batalla y El devorador de planetas cuentan la historia de un grupo de humanos sobrevivientes al exterminio causado por Godzilla, quienes se ven obligados a cambiar de planeta. Años después, unos cuantos regresan a la Tierra sólo para observar asombrados cómo el ecosistema ha cambiado y que, aparte de Godzilla, hay otros kaiju dominando su antiguo hogar.
Para terminar, el por qué se creó y el por qué del actuar de Godzilla son parte de la ideología, folklore e historia japonesa, King Ghidorah puede ser analizado como una analogía de los estadounidenses, que crearon un arma "extraterrestre" para atacar Japón. Quizá por eso es que las tres películas occidentales no han gustado en Oriente porque Estados Unidos se deslinda de la responsabilidad de crear a Godzilla, tanto en ficción (los filmes) como en la realidad (la alegoría).
Bienvenidos al monstruoverso, y ¡larga vida al rey de los monstruos!
A lo largo de doce meses, las películas animadas japonesas nos han fascinado, debido a la calidad del guión, diseño y música, que logran que sintamos muy reales a los personajes. Con fantasía, acción y misterio, varias de las películas anime se ganaron un lugar especial dentro de los fans, sobre todo de aquellas basadas en anime o manga existentes.
Los live-action, por otro lado, nos han dejado sorprendidos por su gran trabajo de adaptación, al apegarse a las obras originales, y al proyectar a los personajes como personas, a través de las actuaciones y las emociones; además, si son producciones japonesas, qué mejor que ellos para hacerlos. Mas, cuando Estados Unidos decide hacer un live-action, la sorpresa se da en un sentido negativo. Ahora veremos los dos desastres del año, que sólo nos enfatiza que todo el oro oriental que toque Hollywood lo convierte en carbón.
Lo peor
*Ghost in the Shell: La Vigilante del futuro. Una de las obras más representativas japonesas fue un gran fiasco con su adaptación hollywoodense con las actriz Scarlet Johansson como la Mayor Kusanagi. GitS nos muestran un mundo futurista en que la tecnología no permite ver lo que hay más allá de la enajenación del hombre con ella. Con temas filosóficos fuertes sobre lo que es el humano y su relación con la tecnología, esta obra es compleja. Lo que hizo este live-action fue tomar partes de la trama y escenas específicas de las películas animadas dirigidas por Mamoru Oshii, y otras más de la segunda temporada del anime llamada Stand Alone Complex, del cual se extrae al supuesto villano, Kuze, quien en el anime tiene una conexión con la Mayor y su pasado. Con ese Frankenstein, lo que la película hizo fue generar una historia que tiene muchos vacíos y es confusa, y la volvió una más del cliché del gobierno que crea un arma humana al borrar los recuerdos; de cyberpunk, de crítica social y de filosófica ya no tiene nada. Eso sí, lo único bueno son los efectos especiales.
*Death Note. Otra obra clásica dentro del manga/anime destruida. La historia original nos muestra la lucha intelectual entre Light Yagami, un chico de preparatoria brillante, y L, un detective misterioso y muy inteligente, cuando Light comienza a matar criminales a través del poder que la Death Note le ofrece al escribir los nombres de estos, y cuyo propietario original es Ryuk, un shinigami. La adaptación estadounidense occidentaliza todo lo que puede, y un personaje tan complicado como Light termina siendo un chico más con un poder que no entiende con su cara de tonto.Nada que ver con las adaptaciones japonesas. Otro cliché estadounidense que, como todos los que hay y habrá, serán un rotundo fracaso por querer agarrarse del éxito de otros sin siquiera tomarse el tiempo para analizar bien lo que será copiado.
Lo mejor
*Kuroshitsuji: Book of Atlantic. Basada en el arco argumental del mismo nombre del mangaKuroshitsuji, en el que seguimos a Ciel, cabeza de la familia Phantomhive, junto con Sebastian, su mayordomo que es un demonio, viajando el primer crucero trasatlántico que llegará hasta Estados Unidos. Un misterioso sujeto revive a los muertos, quienes se comportan como zombies, y arrasan con la tripulación y los viajeros, sin darse cuenta que el crucero chocará contra un iceberg. ¿Les suena al Titanic? Así es, está basada en ese hecho, mientras se da una respuesta llena de demonios y shinigami (dioses de la muerte japoneses). Con una increíble animación, sobre todo cuando vemos el vasto mar, y un desarrollo bastante bueno y sorpresivo, tanto de la trama como de los personajes, la recomiendo mucho.
*Mary to majo no hana. Traducido como Mary y la flor de la bruja, es una película creada por Estudios Ponoc, el cual está conformada por ex creativos del Estudio Ghibli, de ahí que el diseño de personajes nos recuerde a Hayao Miyazaki. Está basada en La pequeña escoba, novela de Mary Stewart, que trata de una chica que, al perseguir a un gato negro y entrar al bosque, se encuentra con una flor extraña, seguido de una escoba. Mary se sube en ella y llega hasta la Escuela de Brujas de Endor, donde descubre que hacen experimentos con animales. Como es clásico en estas películas, tenemos a una heroína fuerte, gentil y que tiene muy claros sus principios Llena de fantasía y con un hermoso diseño, es imprescindible para quienes gusten de los filmes de Ghibli.
*Sword Art Online: Ordinal Scale. Se ubica cuatro años después de lo sucedido en la primera temporada de SAO, donde un dispositivo revolucionario, AUGMA, llama la atención lleva la realidad aumentada a otro nivel, lo cual garantiza a los jugadores una mezcla entre el mundo real y el virtual. El juego más popular de éste se llama Ordinal Scale, y le tocará a los protagonistas Kirito y Asuna el adentrarse en él para descubrir lo peligroso que en realidad es ese nuevo mundo, aunque eso implique revivir los fantasmas que dejaron atrás. La animación es muy buena, y el desarrollo de la trama te mantiene en suspenso y, en muchas ocasiones, el drama se hace muy presente; logra juntar todos los aspectos de los personajes, sobre todo de Kirito, que se habían atenuado un poco por el factor romance; de verdad que es una buena película que termina bien el ciclo basado en Sword Art Online.
*Pokémon: Yo te elijo. Creada como una película conmemorativa por ser la vigésima película de la franquicia, y por sus veinte años bajo forma de anime. Con un estilo diferente al mostrado en las anteriores películas, Yo te elijo se enfoca en Ash y su Pikachu, desde cómo se conocen y, tras unos problemas, Pikachu se hace su amigo inseparable; mientras aparece el pokémon legendario, Ho-Oh, que parece que le tiene destinada una misión especial a Ash. La película logra juntar a Ho-Oh, junto con uno de los últimos pokémon revelados de la séptima generación, Marshadow, así como tiene varios guiños de personajes y situaciones que a los pokéfans nos encantó ver. De las últimas cintas de Pokémon, ésta me ha parecido de las mejores, por este mundo alterno de Ash que nos ofrece.
*Gintama: Este live-action, basado en el arco argumental del manga/anime de Gintama llamado Benizakura, logró trasladar a la pantalla grande la historia (la primera de carácter serio de la obra), y las personalidades de los personajes con éxito, ya que podemos ver una gran caracterización de parte de los actores y elementos muy clásicos de Gintama que aparecen, desde referencias a la cultura pop japonesa, vómito y cuadros de censura, lo cual hace que la adaptación sea buena y disfrutable.
*Godzilla: Planet of the Monsters. La trigésima película de Toho, estudio que dio vida a Godzilla, se presenta bajo forma animada para ubicarnos en el año 2048. El hombre huye de la Tierra tras perder una guerra contra Godzilla y otros monstruos gigantes, lo cual conllevó a que, tras veinte años de vagar por el espacio sin un planeta habitable, una nave decida volver a la Tierra para reclamar el planeta. Sin embargo, cuando regresan, la tripulación se da cuenta que han pasado en realidad dos mil años, y que el ecosistema de la Tierra ha cambiado, al igual que la cadena alimenticia, con Godzilla en lo alto de ella. Al ser una película animada, permite que la creatividad tenga más espacio, además que el Godzilla se ve más atemorizante por su diseño y por el contexto en que se desenvuelve; los seiyuus (actores de voz) son un gran acierto, y transmiten bien el horror de los humanos ante su nueva realidad. Muy recomendable para los amantes de Godzilla.
*Full Metal Alchemist. Basada en el manga de Hiromu Arakawa, reúne de manera magistral todo lo sucedido en la obra, por lo que los momentos de mayor tensión y emotividad están muy latentes en este live-action. Fue filmada en partes de la Toscana italiana para simular el ambiente del manga; los actores son japoneses, lo cual fue criticado por los rasgos occidentales, mayormente alemanes, de los personajes, pero el director comentó que la relación fraternal tan fuerte que se muestra con los protagonistas Edward y Alphonse es algo muy característico de los orientales y, por ello, los occidentales no podrían transmitir eficazmente ese sentimiento. Las locaciones, en verdad, son muy bellas, los efectos son sorprendentes, la música nos recuerda a la del anime, y supieron cómo adaptar una obra compleja y muy querida como FMA.
Si bien, hubo más películas animadas, hablé de las más representativas, pero eso no quiere decir que las que faltaron de nombrar no sean dignas de mención por su calidad. Creo que las películas japonesas animadas están muy bien pensadas, porque sus historias y personajes encajan muy bien dentro del mundo en el que se mueven. Y los live-action... cuando los estadounidenses los hacen, bueno, ya sabemos qué pasa.
A ver qué nos depara el siguiente año en cuanto a producciones cinematográficas.
Godzilla ha regresado al cine tras doce años de que Japón hiciera la última película. Una vez más, veremos el terror infundido por una criatura reptiliana gigantesca que emite con su boca aliento radioactivo y fuego, y a los japoneses que intentan detener algo para lo que no están preparados. Con esta premisa nos llega la nueva cinta Shin Godzilla, o Godzilla Resurgence.
¿Quién no conoce a este monstruo, o cuya denominación japonesa es kaiju? En sus orígenes es un animal prehistórico que logró, de alguna manera, sobrevivir al presente, y que obtiene sus poderes y la mutación como resultado de las infames bombas atómicas, lanzadas por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Godzilla, a diferencia de los japoneses que fueron víctimas de esa arma, no sucumbió, sino que se alimentó de los restos radioactivos para evolucionar.
En esta nueva película el origen no es muy cercano al original. Hideaki Anno, quien fue co-director y co-guionista, demuestra claramente que él está detrás de este proyecto, debido a las similitudes visuales, musicales y de enfoque biológico, filosófico y metafísico que fueran claves en su obra más famosa, Neon Genesis Evangelion.
Godzilla sufre de transformaciones, es decir, evoluciona a lo largo de la película hasta llegar a su forma clásica, teniendo mayor parecido con el primer Godzilla de la película homónima de 1954.
Sin decir mucho sobre la trama, el monstruo se alimenta de residuos radioactivos, pero parte de que posea esa anatomía es que su ADN es más complejo de lo que se podría pensar, cuestión que puede causar mucha intriga en la escena final de la película.
En la cinta, vemos cómo un ser monstruoso ataca Tokyo, lo que obliga que el Primer Ministro, su gabinete y las fuerzas militares se reúnan para ver de qué manera frenar el avance del llamado Godzilla, y evitar más pérdidas humanas. Mas, la
situación empeora y Estados Unidos quiere ofrecer su ayuda con beneficios unilaterales, y poniendo sobre la mesa la única respuesta que ellos conocen: bomba atómica.
Shin Godzilla, así como la de 1954, son una crítica y el fantasma viviente de las bombas atómicas y el horror que representan en el mundo; pero, además, la reciente hace también una crítica a la dependencia de Japón con Estados Unidos, que debe aceptar una intervención que devastará psicológica y moralmente a los japoneses, más que nada, y cómo siempre está la política por encima de todo.
El filme nada tiene que ver con el fracaso que implicó la última realizada por Hollywood, es una respuesta fuerte con un equipo creativo a la altura de Godzilla. Y lo mismo lo será la próxima película animada, que saldrá este año, que tendrá al genio Gen Urobochi (Psycho-Pass, Fate/Zero, Madoka) detrás del proyecto por el concepto de la historia y como guionista.
Sobre ésta, sólo se conocen quiénes serán los actores de voz, con un excelente reparto, y una imagen conceptual.
Godzilla tiene un sinnúmero de apariciones en manga, en cómics, en especiales de anime, una serie televisiva, y, claro, películas que sobrepasan la veintena, ya sea como aliado o enemigo, y seguro saldrán más mientras la gente posea memoria del origen de esta criatura.
Y, como dicen en la cinta de 1954: "Si siguen experimentando con armas mortíferas puede que aparezca otro Godzilla en algún lugar del mundo"