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viernes, 26 de febrero de 2021

A 25 años de vivir en el Mundo Pokémon

Hace 25 años, Satoshi Tajiri y Ken Sugimori crearon un mundo fantástico, lleno de monstruos de diversas formas, tamaños y habilidades, que cautivaron a los jugadores de la consola Game Boy el 27 de febrero de 1996: las versiones Red y Green de Pokémon.

 
Capturar, coleccionar, entrenar e intercambiar monstruos que cabían en una pokébola en tu bolsillo. Atravesar cuevas, bosques, mares. Conocer pueblos y ciudades con aspectos únicos. Luchar contra diversos entrenadores. Coleccionar medallas que demostraran tu destreza en el cuidado de tus criaturitas. Ser el mejor maestro Pokémon. Con esta premisa, simple, pero muy entretenida, es que Pokémon sigue vigente tras la aparición de 898 monstruos repartidos a lo largo de ocho generaciones de videojuegos de la saga principal. 

Con el éxito de los videojuegos, Pokémon se expandió al manga, anime, juego de cartas y, prácticamente, a todo lo que existe. La "fiebre amarilla", causada en primer lugar por el diseño de la figura principal de la franquicia, Pikachu, no ha disminuido desde ese día de 1996, conocido como el "Día Pokémon".

 
Mucho de su impacto mundial tuvo que ver con algunas polémicas, como aquellos capítulos censurados del anime por mostrar escenas algo sensibles o por causar epilepsia en niños, o la satanización de la franquicia entera por parte de religiosos y de padres, o la violencia realista en los mangas, o el tema del Pueblo Lavanda, en las dos primeras versiones, que, hasta la fecha, causa escalofríos a quien la oye.   

 Sea como sea, un aspecto que me encanta del mundo creado por Pokémon es la unión entre los fans, idea nacida desde los videojuegos, en los cuales debes de interactuar con otros jugadores, locales o extranjeros, para tener todos los monstruos registrados en tu Pokédex

Y qué bellos recuerdos nos trae Pokémon. En mi caso, mi papá me regaló un Game Boy Color en cuya luz de encendido estaba el cachete de Pikachu  con la versión Gold. U otros obsequios de su parte como figuras de Togepi o Jigglypuff, o diversos peluches del ratón eléctrico. O ir con mis padres al Pokémon Symphonic Evolutions para deleitarnos con bellas piezas musicales de los videojuegos en 2015. Varios de los momentos más hermosos en mi vida han estado enmarcados por estos 25 años. 

 
No importa la edad que tengas, eres bienvenido al club. Esto pude verlo en los Centros Pokémon en Japón. Niños, padres acompañando a sus hijos, adolescentes, adultos y viejitos acuden a estas tiendas con entusiasmo por nuevos productos. Ríen y hablan sobre qué monstruos son los mejores. Incluso, mientras veía la película Mewtwo Strikes Back, en 2018, vi en la sala de cine más adultos, y algunos con más edad, llorando con aquella escena de Ash y Pikachu que a todos nos hace sacar una lágrima.    

Tal es su poder en la cultura pop japonesa, que los Pokémon son embajadores de turismo en diversas ciudades niponas y embellecen las tapas de coladeras. También, en cada verano, se hace un rally de sellos en las estaciones del Japan Railways, con un premio si se consiguen todos. Lamentablemente, nunca he podido llenar mis hojas de sellos, pero es una actividad muy interesante el ver a niños con sus padres o abuelos ir a estos lugares en la búsqueda de sellitos.

 
No es una exageración decir que el universo Pokémon es vasto y se extiende más allá de la ficción.Por ello, para celebrar a lo grande estos 25 años llenos de cambios y mejoras, The Pokémon Company le dio un gran regalo a sus fans más veteranos: el tan esperado remake las versiones Diamante y Perla de la cuarta generación, que se desarrolla en la región de Sinnoh, denominados Brilliant Diamond y Shining Pearl, que saldrá este año.

 
Aunado a los anuncios, el Dios Pokémon, Arceus, tendrá un juego dedicado a él, Legends Arceus, el cual será una precuela de estos remakes y, además, parece que éste será el primer juego de Pokémon de mundo abierto. Por los tráilers presentados, podemos decir que la franquicia se va innovar y a sorprender mucho con estos nuevos títulos.

Otros videojuegos que saldrán este año son el remake de Pokémon Snap, aquel juego lanzado en 1999 que permitía fotografiar a los monstruitos en su hábitat natural, que saldrá a finales de abril; y Pokémon Unite, el primer videojuego del tipo multijugador de arena de batalla en línea (MOBA), del cual aún se esperan fechas de lanzamiento.

 
También, la celebración por el 25 aniversario se encontrará también con colaboraciones con diversas marcas de ropa, calzado, joyería y de alimentos. Uno de los eventos más esperados es el P25 Music, un proyecto liderado por Katy Perry que reunirá canciones de diversos artistas mundiales. Se espera que ella cante un tema especial dedicado a Pokémon llamado "Thunder", tal como hiciera el grupo japonés Bump of Chicken con "Acacia" para amenizar un video especial llamado Gotcha! hace unos meses.
 

En el marco del "Pokémon Day" de este año, Post Malone interpretó un cover de "Only Wanna Be With You", original de Hootie and the Blowfish, al cual le agregó melodías de Ciudad Iris (Eucrateak City) y Ciudad Orquídea (Cianwood City). Además, el cantante dará un concierto vía streaming en el que se darán más anuncios de este proyecto musical.

Mucho nos ha dejado y nos espera con Pokémon. Es difícil imaginar que todo inició con el pasatiempo veraniego japonés de atrapar, coleccionar y hacer luchar insectos entre sí, al cual era muy aficionado Tajiri.

Así como yo, como ustedes, sigamos viviendo en este mundo Pokémon y atrapémoslos a todos por más años.

@YukiVongola

sábado, 31 de octubre de 2020

Máscaras mexicanas y japonesas, conductos con el culto a los muertos

Este Día de Muertos será distinto a los que se han vivido en estas tierras. Si bien, todos los años fallece un ser querido o tenemos un conocido que perdió a alguien, este año el Covid-19 se ha llevado prematuramente a decenas de miles de mexicanos. El cambio en las medidas sanitarias convirtieron a los cubrebocas en herramientas para protegernos del coronavirus, y se establecieron como un accesorio de moda personalizado. En el contexto de las fiestas hacia los muertos, no faltan los diseños bordados y estampados con calaveras, catrinas e, inclusive, monstruos, que ocultan nuestros rostros y nos dan cierto anonimato cuando sin querer estornudamos en público.

Este aspecto de esconder por algún motivo nuestra faz, tiene que ver con las cualidades de las máscaras. De hecho, los cubrebocas pertenecen a una variedad de éstas.

Las mexicanas son de origen prehispánico, y fueron modificadas durante el Virreinato para facilitar la conversión de los indígenas al cristianismo, como aquellas presentes en las pastorelas. Las encontramos a lo largo del país bajo distintos aspectos y en diversas comunidades y festividades, en las que se incluyen las del culto a los muertos. Por tanto, estos artífices son parte del legado cultural e histórico de nuestro pueblo.

Celebrado entre el 28 de octubre (aunque puede variar al 30 ó 31 dependiendo de las comunidades) al 3 de noviembre, en la región de la Huasteca, el festival de Xantolo es conocido por sus máscaras hechas artesanalmente de permuche, cedro, y piel de vaca, mapache, ardilla o tejón. 

Durante esos festejos, los pobladores salen con sus máscaras mientras danzan los sones huastecos. No se las quitan para nada, ya que, con los tintes carnavalescos de esta celebración, se adopta la identidad del "otro". 

Las más recurrentes son: el Diablo, que representa la maldad; el vaquero, que simboliza la ganadería; el payaso, que significa la alegría en la vida; el buey o el jaguar, que es la naturaleza; y la "Bocona", de amplia sonrisa; el "Viejo", que nos une con nuestros ancestros; y, claro, la Muerte, que a todos nos convierte en iguales bajo su cobijo.

Las máscaras representan la comunión entre los seres humanos y la naturaleza, así como entre el hombre y las fuerzas sobrenaturales que se pueden denominar como "dioses". Son, además, el vínculo con nuestros antecesores y descendientes, una idea muy arraigada en las culturas prehispánicas y en las comunidades indígenas que hemos heredado a través de las generaciones. Y, claro, también tienen que ver con una sátira hacia la desigualdad social que se vivía en tiempos prehispánicos, virreinales y actuales, y cómo es la Muerte la que termina con ese problema.

Esto forma parte de la cosmovisión de nuestro pueblo: la importancia de la muerte, vista a través del júbilo y humor negro que nos caracteriza como mexicanos. Esta tradición durante el Día de Muertos abren nuestra mente hacia otros pensamientos y épocas, donde el respeto y el recuerdo hacia nuestros difuntos es interminable mientras haya vida.

En Japón, el uso de máscaras también es de antaño. Hace siglos, los japoneses enterraban a sus difuntos con ellas, para que los espíritus malignos se distrajeran con esa "otra cara" y dejaran su alma en paz. También son usadas durante los festivales dedicados a los muertos, como el Obon, o en otras celebraciones sintoístas, 

El sintoísmo, más que religión, es una filosofía que une al ser humano con lo que lo rodea, tal como sucede con los preceptos del Xantolo, salvo con una diferencia: los yokai y espíritus pertenecientes al folklore japonés.

Entre los kitsune (zorros), tanuki, (mapaches), kappa (una especie de ranas humanoides), oni (demonios), tengu (pájaros antropomorfos), entre otros, se eleva el aspecto místico de estas festividades, en las que la veneración y ofrendas con alimentos, bebidas, cantos y bailes a estos seres sobrenaturales relacionados con la naturaleza y el diario vivir del humano, otorgan protección en la vida y en la muerte a quienes los realizan.

En el sintoísmo existe la creencia de que los muertos se convierten en kami (dioses menores o espíritus) y estos, a su vez, protegen a sus familiares aún vivos. Por ello, el ponerse o colocar máscaras en las casas representan a las criaturas que enlazan al mundo terrenal con el más allá. Incluso, se tiene la idea de que estos seres a veces usan las máscaras para camuflarse entre los humanos durante estos festivales dedicados a ellos.

La simbología de las máscaras en el ámbito mortuorio refleja al "otro" al cual se está dando una ofrenda en agradecimiento y la unión que todos tenemos en el ciclo de nuestra existencia.

En una época en que las máscaras, bajo forma de cubrebocas, se han convertido en habituales para nosotros, debería realzar la importancia de su uso para nosotros, para el otro, y para su connotación con la muerte y con un mundo más allá del que concebimos cuando damos nuestro último aliento en la tierra. Al final, la idea de repeler el mal y proteger aquello que en la vida y en la muerte valoramos es lo que se representa con estos objetos.

@YukiVongola

lunes, 14 de septiembre de 2020

Japón y el Centenario de la Independencia de México

Hace 210 años, la Nueva España se independizó del imperio español y se formó una nueva nación, México, país que estableció sus propias relaciones e impacto con otras naciones. Japón no fue la excepción, ya que, durante el mandato del presidente Porfirio Díaz, cuando se conmemoraba el Centenario de la Independencia, el país del Sol Naciente festejó al lado de los mexicanos de manera memorable.

Dada la buena relación entre ambas naciones, el emperador Meiji regaló a México dos jarrones de porcelana japonesa (tojiki) decoradas con dos águilas y con incrustaciones de perla y oro. Este obsequio con diseño tan patriótico fue entregado de manos de Yasuya Uchida, comisionado por el emperador.

El diplomático fue alojado en la mansión Brannif, edificada en 1888 sobre Paseo de la Reforma, que perteneciera a Thomas Braniff Woods, accionista y director de la empresa que finalizó las obras del Ferrocarril Mexicano, y su esposa, Lorenza Ricard Werdall, ambos estadounidenses. Tras el fallecimiento de este personaje, la mansión fue destinada, además de recibir al diplomático japonés, para una serie de eventos para las fiestas patrias de ese año.

Como parte de los festejos para el Centenario de la Independencia, se realizó en el Museo del Chopo la exposición "El Pabellón Japonés", inaugurada por Porfirio Díaz, el embajador de Japón en México, Kuma Horigouchi, Yasuya Uchida, y resto de la delegación de ambas naciones, el 2 de septiembre de 1910. 

La exhibición contaba con pinturas y esculturas, así como objetos cotidianos japoneses: juguetes, herramientas para realizar cirugías, cerámica, bambú, katanas (espadas japonesas), kimonos, muestras de caligrafía, objetos para la ceremonia del té, arreglos florales (ikebana), entre otros.

La muestra, que duró dos meses, fue un éxito total, ya que el exotismo de la cultura japonesa y la funcionalidad de estos artículos decorados bellamente resultaron de gran interés para los mexicanos, por lo que los horarios del también conocido como Palacio de Cristal tuvieron que extenderse para dar cabida a los visitantes. Desde ese momento, comerciantes y miembros de la alta sociedad vieron con buenos ojos la mercancía nipona y se empezaron a importar sus productos.

Además de la exposición, uno de los aspectos llamativos fue un jardín japonés con un lago artificial, concebido y arreglado por Tatsugoro Matsumoto, uno de los primeros emigrantes que llegaron al país, a través de Chiapas, en 1897. 

Esta tarea le fue otorgada por el propio Porfirio Díaz, quien ya conocía su trabajo como diseñador de jardines, ya que era el encargado del área verde que circundaba al Castillo de Chapultepec y de los arreglos florales en su interior, cuando este sitio era la antigua residencia oficial de los presidentes.

Matsumoto introdujo, años después, las jacarandas en México. Primero, el presidente Pascual Ortiz Rubio solicitó al gobierno japonés la donación de árboles de cerezo (sakura) para que embellecieran las principales avenidas de la Ciudad de México, como Paseo de la Reforma, como símbolo de amistad entre las dos naciones. 

El canciller japonés le pidió a Matsumoto que los sembrara, pero él respondió que por la diferencia de los climas, los árboles de cerezo no eran muy viables. Después, con el presidente Álvaro Obregón, la idea volvió a surgir. El japonés recomendó las jacarandas, traídas desde Brasil, por su parecido con las sakura, y empezó a cultivarlas en el invernadero de su casa, ubicada en la Roma, para después plantarlas por toda la ciudad. 

Japón fue parte de la historia de México en un festejo especial, no sólo por participar con una exposición o cultivar árboles para embellecer las calles, sino que estos hechos marcaron la relación amistosa entre estos dos pueblos y sirvió para el intercambio cultural, muy presente en la actualidad. 

En esos años, ambos países se encontraban en etapas de modernización, de un interés por lo exterior que pudiera nutrir lo interior, de intentar darse a conocer internacionalmente y decir que su nación no era menos frente a los países europeos o Estados Unidos, por lo que el entendimiento entre sus gobernantes y habitantes fue acertado y aceptado.

La historia que nos une con el pueblo japonés, como en el caso de las jacarandas (árboles hermosos, aunque sean considerados una plaga), que creemos tan mexicano, y los importantes eventos durante el Centenario de la Independencia muestran el hilo rojo del destino que nos entrelaza: una hermandad forjada desde hace más de cien años que sigue floreciendo, sin importar las circunstancias del resto del mundo.

@YukiVongola

jueves, 28 de mayo de 2020

Criaturas folklóricas, ligadas a virus, reviven en tiempos de Covid-19

El Covid-19 nos recuerda la experiencia de nuestros ancestros ante el fenómeno epidemiológico, como sucedió con la salmonela en el México prehispánico traída por los conquistadores españoles, conocida en ese entonces como cocoliztli (traducido del náhuatl como "enfermedad", o "mal"); o en Japón con el cólera llevada por los estadounidenses en 1852, llamada korori, identificada con los kanji de tigre, lobo y diarrea, debido a la fiereza y rapidez en que este virus acababa con la vida de los contagiados.

Ambos pueblos no sólo denominaban así a las enfermedades, sino que, como parte de su imaginario colectivo y que les eran desconocidas estas infecciones, asociaron éstas con dioses o criaturas fantásticas únicas de su cultura, entes que vuelven a ser recordados tras años o siglos de permanecer en el olvido con la actual pandemia.


Se define como imaginario a la concepción popular y colectiva que se tiene de la realidad cultural, social, histórica  y política de una comunidad, que puede tener fundamento real o no. Entre ellos se encuentran los mitos y leyendas que cada nación comparte.

En el caso de México, tenemos a los dioses de las culturas prehispánicas. Como solía suceder hace siglos, los hechos inexplicables eran atribuidos a sus deidades. Estos representaban una dualidad, o sea, alguna característica que era alabada y otra que era temida por sus creyentes.

Tláloc no sólo era la deidad de la lluvia y de las cosechas, sino que también representaba las enfermedades, en especial las afecciones respiratorias. Está asociado de igual manera con causar y curar la lepra y otras afecciones de la piel. Este dios azteca fue conocido también en la cultura maya como Chaac y en la zapoteca como Pitao Cocijo, debido a la expansión comercial y territorial mexica.

Para evitar enfermedades y sequías, durante tres veintenas al año se le hacía ofrendas y sacrificios. Los rituales llamados Atlcahualo y Tozoztontli consistían en ataviar a niños con alhajas y vestimentas similares a las de Tláloc y, posteriormente, arrancarles los corazones. En cambio, en el festival Atemoztli se ofrecían figurillas hechas con masa de amaranto decorado con semillas de calabaza y frijoles, acompañadas de copal y alimentos.

En Japón, país muy apegado sobre sus creencias en yokai (monstruos o criaturas folklóricas), así como a las deidades sintoístas y budistas y a las interacciones de estos en la vida diaria de los nipones, regresaron del baúl de su imaginario colectivo a un ser que representa a los virus, el cual se está popularizando después de cientos de años.

Amabie, también conocido como Amahiko, es un yokai que puede simbolizar dos cosas: una cosecha abundante o una epidemia. 

Se dice que surge del mar y su apariencia es variada: desde simiesco, un ave hasta un cefalópodo, pero siempre representado con tres patas. Lo más cercano en Occidente es la figura de la sirena. Su nombre, escrito con distintos kanji (ideogramas japoneses) dependiendo de la región, coinciden en un "joven que proviene del mar" o un "joven que desciende del sol".

Su leyenda nace en Higo, en la prefectura de Kumamoto. De acuerdo con ésta, un objeto brillante se veía desde el mar durante todas las noches, a mediados de mayo, en 1846. Un oficial fue a investigar tan misterioso suceso y fue cuando descubrió al Amabie. En un bosquejo realizado por el policía, este ser tenía el pelo largo, un pico, cubierto de escamas del cuello para abajo, y el ya mencionado trío de patas. 

El Amabie le comentó que venía del océano y pronunció una profecía: "Buenas cosechas vendrán en los siguientes seis años. Si se extiende una enfermedad, muestra una pintura mía a aquellos que enfermen y se curarán." Tras decir eso, la criatura regresó al mar. 

Tal como le recomendó al oficial, se imprimió el retrato en kawaraban, que eran boletines hechos de madera, y se expandió por el país. Hoy en día, debido a la pandemia de Covid-19, esta extraña criatura volvió a popularizarse tomando forma desde un dulce hasta amuletos protectores contra el coronavirus. Incluso, forma parte de campañas de concientización sobre esta enfermedad en lugares públicos, como en estaciones de trenes.

Que se retomen en estos momentos a Tláloc y del Amabie, aunque más a la criatura japonesa, es la forma jocosa y esperanzadora de tratar la pandemia que ha cobrado miles de vida alrededor del mundo.

Asignar una enfermedad o un desastre natural a una entidad deificada o criatura mítica es muy humano, y es una manera en que podemos depositar algo de responsabilidad sobre un suceso que no nos es grato.

Los pueblos mexicanos y japoneses somos muy dados a adaptar las creencias de nuestros ancestros a nuestra realidad, y la idiosincracia y el imaginario colectivo nos permite tomar otro tipo de actitud frente a la adversidad. Apoyarnos en nuestra cultura para seguir adelante es algo que sabemos hacer en ambas partes del mundo, aunque sea para distraernos un poco.

@YukiVongola

sábado, 7 de marzo de 2020

Mujeres contra la violencia: un día sin nosotras

México parece haber olvidado la importancia de las mujeres en su sociedad, aunque, siendo francos, el problema de la creciente violencia y desigualdad hacia ellas existe en todo el mundo. En el 2019, se registraron en nuestro país 1,006 feminicidios, una cifra que aumentó 10.3% en comparación con el 2018, eso sin contar los asesinatos a mujeres que no entran en esa clasificación. La cantidad y crudeza de esos actos criminales nos ha enfurecido, al punto de que se ha convocado el paro nacional de mujeres para el 9 de marzo, un día después del Día Internacional de la Mujer.


Es importante recordar que sucesos como el movimiento obrero en Estados Unidos (en febrero de 1909), la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Sociales (Copenhague, 1910), la Primera Guerra Mundial (1913-1914) y la Revolución Rusa (1917) contribuyeron a que se estableciera el 8 de marzo como la celebración de las mujeres alrededor del mundo, a la que más y más países se añadieron cuando la Unión Soviética la confirmó; una fecha que simboliza la lucha y muerte de féminas que buscaban equidad laboral, derecho al voto y a la educación y el alto a la guerra.

En este contexto, las mujeres paralizaron los movimientos de sus gobiernos, los orillaron a aceptar sus demandas y, como en el caso de la Revolución de Febrero, influyeron a que el zarismo desapareciera de la entonces Unión Soviética.

En Islandia, el octubre de 1975, y en Polonia, el 3 de octubre de 2016,  las mujeres convocaron a un paro nacional; en Islandia, el 90% de ellas no acudieron al trabajo ni a la escuela, cuyo motivo era un salario justo y equidad laboral y de género; en Polonia, la razón fue la despenalización del aborto en caso de violación, incesto, de malformaciones en el feto y embarazos riesgosos. 

Ahora, en México, con circunstancias distintas a las mencionadas, se convocó al paro nacional de mujeres para este 9 de marzo, debido a la violencia y feminicidios crecientes. Si bien, es un hecho que los crímenes y criminales abarcan a hombres y mujeres, llevamos tiempo presenciando oleadas de asesinatos a mujeres y niñas cada vez más crueles, mientras que las violaciones, acoso y vejaciones se han vuelto comunes. Hasta pareciera mejor que la lucha fuera por equidad laboral y no por violencia sexual. 

¿En qué momento las mujeres nos volvimos un vil objeto, un trofeo de guerra, un método de tortura y conquista, tal como sucedió en la Segunda Guerra Mundial, en la Guerra de Sarajevo, en las luchas tribales en África, o durante la dictadura de Pinochet? ¿En qué momento esas figuras fuertes de las mujeres dejaron de tener fuerza social y luchaban armadas por lo que creían correcto?
 
En Japón, durante la Era Sengoku, en que se dio una guerra interna entre los feudos, las mujeres sabían usar naginatas (lanzas) y arcos, y aquellas que pertenecían a los clanes samuráis tenían gran poder de decisión sobre el rumbo de sus familias y de las estrategias de guerra. Estas mujeres, llamadas onna bugeisha (literalmente "mujer guerrera"), defendieron a sus familias y territorios con gran poder. 

Aparte, se encontraban las kunoichi, mujeres ninja, quienes sabían artes marciales como ninjutsu, kenjutsu y taijutsu; combatían con abanicos que escondían cuchillas, así como shuriken (conocidas como "estrella ninja") y eran hábiles en la creación y uso de venenos, en el disfraz y en la seducción. Criadas y entrenadas en las dos villas ninja, Koga e Iga, por mucho tiempo, los clanes samurái y el mismo gobierno las usaban como espías y asesinas, y su reputación era conocida por todos.  

En México, durante la Revolución, hubo mujeres que también se alzaron en armas contra el gobierno de Porfirio Díaz. 

Combatieron en varias luchas durante este conflicto, y muchas tuvieron puestos importantes dentro de los ejércitos revolucionarios: María de la Luz Espinoza, nombrada teniente coronel por Zapata, debido a su gran habilidad como jinete; Carmen Vélez, conocida como "la Generala", quien lideró en Hidalgo y Tlaxcala a una fuerza de 300 hombres; Ángela Jiménez, obtuvo el grado de teniente en el ejército de Villa, por especializarse en explosivos; y Petra Herrera, autonombrada "Generala", que formó su propio ejército de mujeres y ayudó a Madero a expulsar a las fuerzas federales en Torreón.

Estas mujeres bélicas que lucharon por sus países, estas mujeres que lucharon por sus derechos deben ser un empujón para nosotras ahora, porque sentaron las bases para nuestra sociedad. La siguiente lucha es por la no violencia hacia las mujeres. 

Por ello, es importante que, primero, las mujeres sean solidarias con ellas mismas y dejar los comentarios machistas, ya que son más ellas quienes emplean frases de ese tipo que los propios hombres, en parte por los valores que se enseñan desde casa y los estereotipos que socialmente se han adaptado. 

Quizá para algunos el paro nacional sea un sin sentido, pero sólo imaginen a las mujeres que les mencioné antes: ¿cómo sería el mundo, nuestro país sin su participación? 

Actualmente, se da por sentado que las mujeres seguirán aceptando la situación actual en México y que, pese a que las asesinen, siempre existirán para satisfacer las necesidades de los hombres. Es momento de que las personas, en general, aprecien lo que las mujeres hacen, sea en el trabajo, en la escuela o en el hogar, porque en este engranaje llamado sociedad cada individuo tiene su valor en la división de trabajo en la que se encuentran.

La violencia tiñe de rojo a hombres y mujeres, y por cada homicidio y feminicidio, atrás hay padres, hermanos e hijos que sufren de sus pérdidas. Hay que ser conscientes y empáticos con la situación del otro, y el paro servirá para ello, porque todos sufrimos de la situación de México.

Por tanto, un verdadero cambio sólo podrá lograrse si hombres y mujeres pelean unidos. México, el mundo, es de todos, por lo que a todos nos incumbe cada asesinato y violación a sangre fría. Si nosotras no empezamos a movernos, nadie seguirá la lucha por la seguridad y equidad.

Quiero cerrar con esta frase del director Hayao Miyazaki, cofundador de Studio Ghibli: "Muchas de mis películas tienen protagonistas poderosas, valientes y autosuficientes que no lo piensan dos veces a la hora de luchar por lo que creen con todo su corazón. Ellas necesitarán a un amigo, o alguien que las apoye, pero nunca un salvador. Cualquier mujer es tan capaz de ser tan héroe como cualquier hombre."

@YukiVongola

martes, 10 de diciembre de 2019

Las piñatas y su vuelta al mundo

Diciembre es uno de los meses más esperados por las festividades coloridas de origen judeocristiano que, si bien no todos son creyentes religiosos, se ha adoptado la Navidad como una tradición, independientemente del contexto. Esta época da inicio con las posadas, en las cuales nunca debe faltar una piñata de estrellas o picos. Yo creo que todos hemos rota alguna, o al menos pegado, en nuestra vida, ¿pero qué tanto sabemos de ellas?


El origen de la piñata se da en varias vías. La primera nos remite a los años en que Marco Polo viajaba a China. En su estancia durante la celebración del Año Nuevo, observó una figura cubierta de papeles de colores con forma de buey, y rellena de semillas. Con un palo de madera se rompía, los restos eran quemados y las cenizas repartidas y conservadas. Este rito era para atraer la buena suerte en el campo y que sus cosechas fueran vastas en el año que comenzaba.

Marco Polo, al regresar a Italia, contó sus experiencias y fueron los italianos quienes acuñaron el nombre pignata a ese objeto, ya que les recordaba a los piñones y, como las hacían de cerámica, eran frágiles y, por tanto, fáciles de romper. Los italianos adaptaron su significado a las necesidades religiosas, sobre todo cuando la piñata llegó a España y la trajeron a América en 1586, donde adquirió mayor poder evangelizador.

En la Nueva España, los frailes agustinos de Acolman de Nezahualcóyotl recibieron la autorización del Papa Sixto V para celebrar las misas de aguinaldo, que serían conocidas después como posadas. 

A los indígenas se les enseñó la piñata y relacionaron sus siete picos con los siete pecados capitales, así como el vendar los ojos al momento de pegarle, puesto que ello denota la fe ciega de los creyentes que afrontan los pecados que el Diablo (la piñata) pone sobre su camino. La fruta de su interior representan las riquezas que se obtienen al seguir el camino de Dios.

Se supone que en parte fue fácil convertir a los indígenas porque, en la región maya del país, había algo parecido. Dentro de una olla de barro ponían cacao. Ésta la sujetaban e intentaban romperla con los ojos cerrados.

Así como Marco Polo se llevó consigo lo que vio en China, algo similar pasó en Japón, aunque de manera un poco distinta. Durante la Era Heian (794-1185), Japón absorbió muchos rasgos culturales de China, entre ellos, algo que después llamarían kusudama, un estilo de origami. 

Consistía en la tradición de los aristócratas de regalar bolsas pequeñas y decoradas con flores que contenían hierbas medicinales e incienso. El quinto día del quinto mes, se colgaban en los jardines o entradas de las casas con tiras de papel en diversos colores, lo cual se creía que ahuyentaba a los malos espíritus. 

Con el paso de los siglos esto se fue expandiendo al resto de las clases sociales y, en vez de ser bolsas pequeñas, se empezaron a hacer un poco más grandes, rellenos de confeti y de un largo pergamino se desenrolla al jalar los hilos de colores. 

El pergamino, por lo general, tiene mensajes de felicitaciones, como de graduación de la universidad. Por la descripción, parece un globo, además que no se rompe, sino que se abre al tirar de las tiras de papel. En cambio, la tradición japonesa de romper con los ojos cerrados una sandía en verano es más parecido.

Sea cual sea su origen, México es reconocido mundialmente por ellas, por su figura moderna, y es justo Acolman la cuna de las piñatas. De pasar a ser sólo usada en las posadas y en los cumpleaños, se han extendido a cualquier evento y celebración a lo largo del planeta. 

Curiosamente, en Japón se han vuelto muy populares, tanto que la Asociación Japonesa de Piñatas tiene talleres para hacer piñatas de distintos tipos, así como llevan piñatas a escuelas u otras instituciones. Nadie pensaría que allá habría una asociación, cuando ni en México hay una. 

Es fantástico el darnos cuenta de las similitudes que ambos países tienen y cómo nos unen de manera invisible. Así que, en estas fechas, desquitemos la mala vibra que cargamos de este año al pegarle duro a una piñata.

@YukiVongola

viernes, 15 de noviembre de 2019

Adolescence of Utena, o la figura del caballero femenino, en el Konnichiwa Festival

Los japoneses son buenos para crear películas que destrozan la mente al contener ideas o detalles que puedan significar mucho más de lo que denotan a simple vista. Las animadas no son una excepción, puesto que se hace uso de técnicas de animación, de planos, de dibujo, para conferir un mayor grado de surrealismo visual al punto de que al terminar la cinta nos preguntamos "¿qué rayos pasó?"

La cinta Adolescence of Utena pertenece a esta categoría, y podrán comprobarlo por ustedes mismos ya que Konnichiwa Festival la traerán a cines de varias partes de la República Mexicana los días 23, 24 y 30 de noviembre y el 1° de diciembre.

Adolescence of Utena está basada en el manga de Chiho Saito llamado Shoujo Kakumei Utena. El filme nos relata la historia de Utena quien entra a la Academia Ohtori, la cual parece un sitio idílico y laberíntico con sólo observar los planos en que se nos muestra una combinación de arquitectura moderna, constructivista, y deconstructivista.

Sus modales y valores propias de un príncipe hace que sea confundida con un hombre, a la vez que ella decide ser un príncipe. Esta idea no debe confundirse con que Utena desee ser hombre, sino que la figura del príncipe que constantemente aparece en las novelas románticas y cuentos de hadas de este tipo de hombre es muy idealizado, y cuando a Utena su novio le rompió el corazón, se dio cuenta que todas esas historias eran falsas. Por tanto, ella quiere encarnar todas las virtudes que un caballeroso príncipe debe tener, ser para alguien más ese "príncipe" que ella no tuvo.

Un día, Utena recibe un anillo con una figura de una rosa, símbolo constante en la trama. Portarlo, la convierte de inmediato en una duelista, lo que le da derecho a entrar en una competencia secreta con alumnos del Consejo Estudiantil, todo para conseguir el "trofeo" más codiciado del mundo: la Novia de la Rosa, quien es otra estudiante de nombre Anthy Himekawa, y tiene poderes para cambiar al mundo.

Utena hace honor a su título, ya que kakumei significa "revolucionario", y es justo lo que se presenta en la película desde que conocemos la clase de persona que Utena quiere ser, un príncipe, un caballero, que sea valiente, justo y ayude a una "princesa", en este caso, a Anthy. 

Aquí, los roles clásicos de que un príncipe sólo puede ser un hombre y que las mujeres sólo son princesas que deben ser defendidas se rompen por completo. 

Es, más bien, que la determinación, valores y conocimiento de uno mismo nos convierte en personas que quieren proteger con valentía a alguien y darle su libertad, o ser la guía espiritual que oriente y se arriesgue de salir del mundo del que ha sido encarcelada.

Lo anterior se enfoca en que el rol que hombres y mujeres tienen no sean definidos por su género ni por sus colores (el cabello rosa de Utena denota su femineidad) sino que sean equitativos y que las personas decidan ser lo que desean. Se destroza, con esto mismo, los arquetipos de las figuras del príncipe, del caballero y de la princesa en los cuentos de hadas altamente idealizados y que se nos inculca ahora con películas animadas que refuerzan el sexismo y machismo.

Otra revolución que Utena hizo a finales del siglo pasado fue retratar el tema de las relaciones interpersonales, como es el caso del amor tóxico, del incesto, de traumas nacidos debido a abusos sexuales; todas ellas reflejan lo mismo, la necesidad, muchas veces malsana, de tener el poder para poseer a alguien y manipularlo. Con flashbacks envueltos en imágenes con fuerte carga simbólica y metafórica, se nos muestra el dolor y la dependencia de quienes están envueltos en este tipo de relaciones.

Pero su punto fuerte son los lazos románticos que poco a poco van naciendo entre Utena y Anthy. El yuri (género que maneja relaciones lésbicas) es visto como una misma revolución dentro de la trama, en que los roles y la posesión hacia la mujer y lo que ella significa como procreadora es roto también. 

Otras obras como La rosa de Versalles (1973), de Ikeda Riyoko, y La princesa caballero (1952), de Osamu Tezuka, son fuentes que influyeron en esta forma de pensar de que la mujer asume papeles sociales e ideológicos que van contrario a lo establecido por la sociedad, sobrepasando los límites de sus épocas y circunstancias para realizar la decisión que hicieron hacia sí mismas. 

Estas dos obras son pioneras de los manga shoujo (género demográfico enfocado a público femenino) que no sólo cuentan las historias típicas de amor y que son realmente feministas; en Shoujo Kakumei Utena se añade el factor erótico y lésbico como una manera más de amor, que para las involucradas fue un flechazo, y no que ellas estuvieran ya predispuestas a ello. El amor es sólo amor, y no debe importar el género de los amantes.

La adaptación animada del manga se transmitió en México en 1998, un año después de su estreno en Japón. Debido a los temas, el anime tuvo escenas eliminadas, así como cambio de diálogos que comprometía a los personajes en situaciones lésbicas e incestuosas. Pese que se doblaron al español los 39 capítulos de la serie, sólo 30 se emitieron, siendo los últimos los más reveladores y con fuerte carga simbólica, sensual y caótica. Utena fue una de las víctimas de la censura por tratar pensamientos fuera de época como pasó en México también con Sailor Moon o las Guerreras Mágicas (Magic Knight Rayearth).

Adolescence of Utena brilla por su historia, por sus imágenes simbólicas que aparecen inesperadamente, con una gran atención a los detalles, al tipo de animación tradicional mezclada con digital que otorga bellas escenas, los combates de esgrima muy dinámicos, y la música que enfatiza los sentimientos de Utena y Anthy, como te ponen tenso con esas notas de rock progresivo. El arte influido por el escocés Rennie Mackintosh y el Art Nouveau que aparecen desde el inicio de la cinta, así como imágenes que a lo largo de la trama ayudan a representar los arquetipos del príncipe caballeroso y la princesa son muy ilustrativos y nos recuerdan a las ilustraciones en cuentos de hadas.

De un lado a otro nos lleva de la mano, por lo que a momentos la realidad, o lo que se nos presenta como tal, se mezcla con el surrealismo y escenas que desconciertan al espectador por ese rompecabezas que es su trama y que poco a poco va tomando sentido si atendemos a cada detalle que vemos. Este tipo de películas que tienen una gran calidad artística y que logran crear sensaciones y perturbaciones por el sentido de la misma, son las que necesitamos ver en salas de cine, no las clásicas historias de princesas recicladas.

Konnichiwa Festival además proyectará las películas Rascal Does not Dream of a Dreaming Girl, Kase-san and the Morning Glories, Birthday Wonderland y Uta no Prince-sama Maji Love Kingdom los mismos cuatro días ya mencionados.

Les comparto un video promocional de todas estas cintas:

@YukiVongola 

jueves, 24 de octubre de 2019

Entre alebrijes y yokai

Se acerca el Día de Muertos, el Halloween y otras festividades alrededor del mundo que tienen a los difuntos y seres misteriosos como centro de atención. Es un culto natural, ya que las criaturas sobrenaturales existen en el imaginario de cada cultura, alimentando sus creencias religiosas, literatura y rituales.


La Ciudad de México inició ya con los festejos con el reciente desfile de alebrijes, entes del folklore mexicano.

Pedro Linares fue un experto en arte de cartón. A sus treinta años, tras un sueño onírico causado por el malestar de una enfermedad, concibió una de las creaciones quiméricas más festivos y coloridas del mundo, que resultan en seres zoomorfos y mixtos y en entes completamente sacados de las mentes más creativas. Con la cartonería, decidió hacer realidad aquello que vio en su extraño sueño. La popularidad de sus figuras lograron que su nombre fuera reconocido como uno de los mayores exponentes de arte mexicano, hasta que falleció en 1992.

Sigue siendo incierto el origen de "alebrije", palabra que el mismo Linares oyó de aquellas criaturas que vio en sus sueños en un bosque.

Una de las suposiciones es que proviene de la acronimia de "alegría", "bruja" y "embije", por lo que el significado puede ser "brujas teñidas con alegría", considerando que en México cuestiones como la muerte y el miedo son vistos bajo una perspectiva satírica y jocosa. 

Primigenias de la Ciudad de México y originalmente hechas con cartón y papel maché, su fama llegó a Oaxaca, donde se adoptó la madera de copal como materia prima para la elaboración de sus propios diseños.

El creador de esta variante fue el oaxaqueño Manuel Jiménez, cuyos alebrijes estaban influenciados en los de Linares, aunque introdujo su propia originalidad al agregar la figura de los nahuales zapotecos como su base creativa.

El surrealismo y elementos mexicanos prehispánicos y mestizos les dan su toque original y llamativo que tanto nos gusta ver en los desfiles y a los turistas comprar. El ser una artesanía le da mucho valor, pero su estética y composición imaginativa la convierten en una de las expresiones artísticas más mexicanas que existan.
  
Este tipo de arte que se volvió parte del imaginario colectivo se puede observar también, aunque de otra manera, en Japón con su filosofía sintoísta.

Ésta consiste en la veneración y culto de seres espirituales y seres de la naturaleza, dioses, ancestros, hombres ilustres e, inclusive, fantasmas y monstruos, ya que se cree que estas entidades tienen alma y están ligadas a las del resto de los entes vivientes.

El sintoísmo, junto con el budismo, han moldeado un estilo de vida y ciertos valores en los japoneses, que son retratados en varios anime y manga, desde códigos de comportamiento hasta ritos en santuarios.

Por este aspecto en la cultura japonesa, los yokai (monstruos) y yurei (fantasmas) del folklore japonés, inspirados en gran medida al sintoísmo, son tratados no sólo como mitos, sino que se les tiene respeto y miedo por la fuerte creencia de su existencia y relación con los humanos.

No por nada construyeron el santuario Kappa-dera al lado de la calle de los Kappa, en Asakusa, dedicado a estos seres con apariencia de tortuga antropomorfa que tanto pueden ayudar a los viajeros perdidos como comerse niños.    

El abanico de criaturas místicas es un factor importante del por qué dentro de la cultura pop japonesa encontramos una gran variedad de historias de terror y una serie de festivales y santuarios edificados cuyas funciones es dar las gracias a estos seres, o mantenerlos calmados.

En México, la Muerte y seres como los alebrijes (que pueden dar miedo hasta causar ternura) son vistos con humor, como parte de nuestra misma idiosincracia. Es por esto que nuestro Día de Muertos y todos los elementos que hay detrás de él es tan llamativo.

Aunque haya cierta diferencia en cómo se veneran o se tratan, México y Japón se nutren cultural, histórica y literariamente de seres que, directa o indirectamente, han coloreado el pensamiento de sus habitantes y los acerca a sus raíces.

@YukiVongola

viernes, 13 de septiembre de 2019

La Independencia e identidad mexicana

México celebra 209 años de su Independencia, hecho histórico que marcó el fin del dominio español en la Nueva España, para pasar el poder a los criollos en la naciente nación que ahora conocemos como México. Para nuestro país, así como para otros 194, el ser independiente significa constituir un gobierno cuyos factores políticos, económicos y socioculturales sean afines a su sociedad en la búsqueda de una identidad propia.
 
El problema de la identidad es frecuente en países que fueron largamente dominados por otra civilización, y México no es la excepción. Muchos están resentidos con los españoles por haber matado y subyugado a las culturas prehispánicas, así como el daño a su patrimonio (templos, tradiciones, literatura oral), y que se apropiaron de todos los bienes que pudieron para enviarlos a España. Otros, repudian este acto, pero discriminan a los indígenas descendientes de aquellos que lograron salvarse hace unos siglos y que hoy en día son desalojados de sus terrenos.
Así que, ¿cómo responder cuando nos preguntan sobre la identidad nacional? Una amiga belga me contó que en su país es lo mismo, ya que estuvo sometido por Francia, los Países Bajos y Alemania, su cultura es una mezcla de todos ellos y son pocas las cosas que son originalmente belgas. Ella me dijo que no sabe bien qué es ser belga, salvo haber nacido ahí. 

Con esta interrogante regresamos al tema del día de la Independencia. Debido a la dominación, es muy celebrado cuando por fin una nación se vuelve "libre" del control de otro. Es la fiesta nacional, la fiesta patria que año con año nos recuerda lo autónomos que somos como Estado, aunque quizá en la práctica no lo seamos. Una celebración que colorea las calles del Centro Histórico y llena el alma de las personas con los olores y sabores de su comida típica.

Si nosotros festejamos esto, ¿habrá países que no lo hacen? Sí, Japón es uno de los pocos países que no saben lo que es el día de la Independencia, ya que, en primer lugar, al ser una isla, su acceso fue imposible un tiempo, y, segundo, fueron herméticos en cuanto permitir la intromisión de extranjeros en su sociedad y política. Por esa razón es que su identidad, lo "japonés", es algo que a ellos no les cuesta trabajo contestar, porque ésta se ha forjado a lo largo de los siglos. Ellos tienen el "Día de la Fundación Nacional", celebrado el 11 de febrero, fecha que según el libro Nihon shoki (Crónica de Japón), del 660 a.C, fue cuando se erigió la nación del Sol Naciente.
 
La diferencia, por tanto, entre lo que es ser ya un territorio independiente y ser otro que siempre se ha regido por un solo pueblo radica en que los segundos tienen claro su identidad, lo que los hace pertenecer a su país. En México, podríamos decir que los mayores rasgos de pertenencia son los símbolos patrios (bandera, escudo e himno), los cuales se crearon cuando el país ya era libre; el resto de características que tenemos pertenecen a las épocas de la Nueva España o del llamado México prehispánico, ambos mundos completamente distintos a lo que somos en la actualidad y, por lo mismo, sentimos ajenos a nosotros.

La independencia y la identidad van de la mano, por tanto, festejar una y renegar de la otra crea una contradicción en nosotros. Creo que alguna vez todos nos hemos sentido así. Esto no nos impide presumir ante otros que en México hay pirámides (porque muchos no lo creen, me tocó oír eso de varios amigos extranjeros que conocí en Japón), la ropa típica tan colorida y detallada que varía de región en región, que el Día de Muertos comparte algunos rasgos con el Obon japonés, o de decirles que los tacos que ellos comen (generalmente por la pobre imitación hecha por EU) no son en nada parecidos en sabor a los de aquí. Aquello nos enorgullece porque sabemos que México es tan diverso en tantos aspectos, uno de los países más ricos culturalmente.

Cuando todos logremos aceptar lo que se fue y lo que somos, diremos sin problemas qué es ser mexicano.

Que este año, que supuestamente es el inicio de una transformación de lo que México ha sido en las últimas décadas, sea para reflexionar sobre el pasado que cementó las bases de nuestro ahora tan malherido país, y para pensar sobre lo que sabemos de nuestro origen, de las falacias que se nos cuentan sobre nuestra historia y los personajes históricos, y de lo que sucede hoy en día para crearnos una conciencia crítica con la cual podamos decir sin reservas: "¡Viva México!"

Como dato curioso, les comparto esta imagen creada en el sitio "World Flags", el cual es un proyecto japonés en que las banderas de varios países aparecen en una forma antropomorfa basada en los samuráis, y se detalla la historia de cada país. Es muy interesante y México aparece.

@YukiVongola

miércoles, 28 de agosto de 2019

Andanzas por Japón: concierto de SPYAIR Just Like This 2019

En mi reciente viaje a Japón, coincidí con el concierto que el grupo japonés SPYAIR da cada finales de julio, desde ya cinco años seguidos. El año pasado ellos estuvieron en México durante su primer tour mundial; pasearon por el Centro Histórico, Reforma y la antigua Teotihuacán como si fueran unos turistas más.

Ese 7 de octubre los fans mexicanos los recibieron con mucha calidez, lo que caracteriza a nuestro pueblo. Si bien, el lugar del concierto fue pequeño, se llenó por completo y no desmeritó en nada al grupo. En contraste, el evento veraniego de SPYAIR en Japón llamado Just Like This es para 10,000 personas, realizado al aire libre en el bosque de coníferas ubicado a espaldas del gran parque de diversiones Fuji-Q Highland y del majestuoso Monte Fuji.


SPYAIR, conformado por Ike (vocalista), Kenta (baterista), Uz (guitarrista) y Momiken (bajista) estaban listos para recibirme en su propio país con un gran concierto.

Tanta fascinación causaron en mí el verlos en vivo, que aproveché mi estadía en Japón, decidí ir a este concierto anual. Sin embargo, la venta de boletos es difícil. No hay taquillas como aquí, que vas al recinto donde se llevará a cabo el concierto y puedes comprar los boletos, incluso el mismo día del espectáculo. Allá es sólo mediante sitios de internet autorizados o en ciertas tiendas de conveniencia. Las distintas páginas web donde puedes comprarlos te piden a fuerzas una dirección en Japón, y no se puede pagar con tarjeta de crédito extranjera.

En mi afán por ir a verlos, le comenté a una amiga japonesa que tengo por internet, que estaba en busca de un boleto. Ella, sin pedírselo ni conocerme personalmente, se ofreció a conseguirme uno. Así, el 27 de julio por fin llegó. Estaba tan animada como cuando vinieron a México. Tanto, que ni la lluvia me impidió disfrutarlo en un escenario totalmente distinto al que se presentaron aquí.

Imagínense el lugar. Mientras se atraviesa el estacionamiento del Fuji-Q, el bosque de coníferas da la bienvenida y guía a los fanáticos que desde la mañana llegan para comer platillos especiales basados en SPYAIR y en comprar mercancía especial.

El cielo nublado, la lluvia a cántaros, el frío y la posible presencia de un tifón no mermaron las ganas de disfrutar del concierto al aire libre con un hermoso paisaje. Quizá fuese señal de que todo iría bien, que se vieron dos arcoiris, uno sobre otro. El tifón terminó desviándose, lo que informó el vocalista Ike al inicio del evento. Así es, la música lo puede todo, incluso contra los abates de la naturaleza.
Un equivalente en México sería el Corona Capital, el Vive Latino o los conciertos del Estadio Azteca, pero sólo en el aspecto de ser un lugar abierto, pero que suele estar un poco baldío o rodeado de estructuras hechas por el hombre que impide ver más allá de esas vallas. El estar rodeado de pinos y tener a tu lado el monte Fuji (nuestro símil del Popocatépetl) convierte la experiencia de sólo ir a un concierto de tu banda favorita en su país de origen a toda una aventura que explota los sentidos en varios aspectos.

Con mi amiga japonesa disfruté de un buen concierto, y fue mejor porque estuvimos cerca del escenario. Curioso es mencionar que los boletos, unas semanas antes, son entregados por correo a las casas de los compradores, además que hay fechas específicas para comprarlos, por lo que ir el mismo día a conseguir uno es imposible. La asignación de asientos es al azar: tanto puede tocarte en la primera fila como en la última.

Otro dato curioso es que SPYAIR se dio a conocer en las calles de Nagoya, y en el 2009, cuando SPYAIR intentó debutar a lo grande, nadie se presentó a su concierto. Eso no los desanimó. Siguieron trabajando en su música, cantando donde podían y repartiendo propaganda en las estaciones del metro.

Cuando llegó el momento del éxito, en el 2015, decidieron arriesgarse a ir al bosque de las coníferas. Le llamarían a esa presentación Just Like This, el nombre de una de sus canciones más emblemáticas, ya que justo haciendo lo que ellos creían y recordando sus orígenes callejeros, triunfaron.

Como los mismos miembros del grupo han comentado, esta canción sólo puede interpretarse al aire libre, porque simboliza esa libertad que han tenido desde el 2005. La capacidad de asistentes era de diez mil, una gran apuesta por lo sucedido un año antes, y lo llenaron. Ahora, yo fui parte de esta historia.

La temática de este Just Like This fue el deporte y el verano. Las canciones nuevas que salieron hace unos cuantos meses fueron las que abrieron el evento: "B-The One", la cual estuvo acompañada de un grupo de bailarines vestidos con uniformes de basket, ya que SPYAIR fue el elegido para componer el tema de la temporada 2019 de la B-League, liga profesional japonesa de basketball; y "Pride of Lions", cuya canción fue dedicada a la Universidad de Ciencias del Deporte, por lo que ese día en el escenario un grupo de porristas de esta institución animó al público al hacer acrobacias en el aire. 

Mientras cantaban "Sakura Mitsutsuki" (la cual fue conmovedora porque Kenta aprendió a tocar el piano para darle un nuevo arreglo a esta canción), "Samurai Heart", "Kanjou Discord", "Come in Summer", "Goldship" o "Scramble", los chicos de la banda se pasearon en el escenario principal y por pasillos ramificados del mismo que rodeaba al lugar para poder caminar y ver de cerca a sus fans que estaban en la parte central y trasera. Ese aspecto me gusta, porque así son más íntimos con su público.

En el 2020 cumplen quince años desde que se conformó el grupo y diez del debut principal.
Estarán preparándose para llegar al Tokyo Dome, el cual es el equivalente a presentarse en el Estadio Azteca y llenarlo.
Lo que llevo en mi mente y corazón no sólo está en el concierto en sí, sino en las personas que desinteresadamente ofrecieron ayudarme para ir a ver a SPYAIR, como mi amiga Haruka que conocí por internet, y ahora físicamente, grabando en mí tan increíbles momentos.

Es cierto lo que dicen de que la música une al mundo y trasciende fronteras.

@YukiVongola