sábado, 24 de julio de 2021

Karate, surf, skate y escalada debutan al estilo japonés en los Juegos Olímpicos

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 serán el nacimiento de cuatro disciplinas olímpicas: karate, surf, skate y escalada. Con una nueva arte marcial, un evento acuático y dos deportes urbanos, esta competencia veraniega tiene un aire fresco, de renovación, que involucra técnicas de alto riesgo y que, en caso de estos últimos tres, son realizados por un sector joven.

Debido al gran aporte que el manga y el anime del género spokon han aportado para incentivar, a través de sus historias y personajes, diversos deportes con enfoques escolares hasta profesionales. Y, como no podía ser de otra forma, cuatro talentosos mangakas (autores de manga) fueron elegidos para dar a conocer estas disciplinas que debutarán en esta justa atípica.

 

Eiichiro Oda, autor de One Piece, diseñó un cartel de karate. Ésta es la tercera arte marcial en el programa actual de los Juegos y es la segunda de origen japonés junto con el judo. 

El karate tiene su origen en Okinawa en el siglo XVI. Los guerreros del entonces llamado reino Ryukyu crearon esta arte que significa "mano vacía", por el estilo de los golpes, influenciados también por otras disciplinas provenientes del sudeste asiático, para proteger su territorio y a su rey Sho Tai, de los ataques de los samuráis del clan Satsuma durante la expansión japonesa en el siglo XVII.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el karate del estilo Shotokan, que no requería del uso de armas como en otras variantes, fue clave para demostrar al mundo que Japón era un país pacífico, en una época en que Estados Unidos, quien ocupaba la isla (y que actualmente aún lo mantiene en Okinawa), prohibió las artes marciales por considerarlas remanentes del imperialismo nipón.

 

Otra de las ilustraciones sobre las disciplinas debutantes es el del skateboarding, realizado por Naoko Takeuchi, conocida por Sailor Moon. Este deporte extremo nació en California, Estados Unidos, entre 1960 y 1970, como una forma de surfear sobre la tierra. 

En la década de los ochenta, la práctica se expandió al mundo y se fueron añadiendo acrobacias y técnicas que hicieron más llamativa su práctica. Se considera un deporte urbano porque los patinadores aprovechan los diversos espacios callejeros para entrenar y competir.

La ilustración del surf estuvo a cargo de Yasuhiko Yoshikazu, creador de la franquicia Mobile Suit Gundam. Su origen aún es incierto, ya que hay indicios en Perú, pero donde tuvo mayor popularidad y donde se exportó al mundo fue en Hawái, donde, por cierto, hay muchos descendientes japoneses, a causa de la migración masiva en los siglos XIX y XX durante la época de la modernización del emperador Meiji.

 

El llamado arte de deslizarse sobre la superficie del agua, llamado "he´enalu" en lengua hawaina, era practicado sólo por el kahuna (jefe), quien poseía la mejor tabla de madera, y sólo él y los nobles podían surfear en las playas.

El primer registro extranjero fue hecho por la Marina Real británica en 1767. En 1821, con la llegada de misioneros europeos, se prohibieron diversas tradiciones polinesias, entre ellas, el surf, por considerarla inmoral por la escasa vestimenta. En el siglo XX, un reducido número de hawaianos continuaron el arte de la fabricación de tablas y de surfear. Años después, un grupo descendientes de antiguos reyes hawaianos retomaron su costumbre ancestral en la playa de Waikiki. De ahí, este deporte se expandió, en especial, a Perú, Estados Unidos y Australia.

El último póster, realizado por Hajime Isayama, conocido por Shingeki no Kyojin, es sobre la escalada deportiva. Ésta, nacida como tal en 1980, se deriva del montañismo y es considerada como una disciplina urbana por realizarse en muros artificiales, conocidos como rocódromos, para no dañar estructuras naturales. En 1990 fue reconocida como deporte por la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo.  

Así, el anime y el manga son un incentivo para acercarse a practicar o mostrar interés en otras disciplinas no tan populares. Así pueden complementar el ver las competencias mientras aprenden más mediante estas formas de expresión. 

 @YukiVongola

viernes, 23 de julio de 2021

Opacidad cultural en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Con un aplazamiento por un año, debido a la pandemia actual de Covid-19 que sigue sin dar tregua, por fin inician los Juegos Olímpicos más esperados: Tokio 2020. Con muchas expectativas y temores, esta justa, que se realizará del 23 de julio al 8 de agosto, se ve opacada por las restricciones sanitarias que el Comité Olímpico Internacional y el gobierno japonés implementaron para la seguridad de los deportistas y del personal. 

 La ceremonia de apertura, con el Estadio Olímpico de Tokio sin espectadores y con el ánimo de las delegaciones al desfilar, aunque no con la misma energía que en ediciones anteriores, dio el inicio oficial al evento. Con gran relevancia a los pictogramas olímpicos, nacidos en las justas de Tokio 1964, y al gran símbolo del Monte Fuji y del sol presente en su bandera nacional, el evento transcurrió de manera tranquila, con presencia cultural y tecnológica, con demasiados colores, aunque sin tanto del factor de la cultura popular que tanta atención atrae al país o sin la música tradicional.

Aquella fantasía observada durante la ceremonia de clausura de Rio 2016 con la impactante aparición de Mario Bros, ícono en la industria de los videojuegos, y con Doraemon, personaje de la homónima obra de Fujiko Fujio que conjunta el manga/anime con lo futurista, fue una pequeña muestra de lo que nos esperaba en Tokio 2020: la mezcla de la tecnología y la cultura pop en un país tradicional y místico como lo es el pueblo japonés. Otros personajes emblemáticos y mundialmente conocidos como Oliver Atom y Tom Misaki de los Supercampeones, Hello Kitty y Pac-man también aparecieron en el metraje que dio la estafeta de los Juegos Olímpicos a Japón. Aquello apuntó a que éstos serían los juegos más tecnológicos y otakus de la historia, hasta que la pandemia provocó una serie de eventos que aún se siguen discutiendo.

Más furor causó en los amantes de la cultura pop nipona cuando se nombró a los embajadores oficiales: Goku, Luffy, Shin-chan, Naruto, Sailor Moon, Astroboy, las chicas de Pretty Cure y Jibanyan de Yokai Watch todos personajes cuyas obras fueron claves para dar a conocer el manga, anime y videojuegos en el resto del mundo. Se esperaba encontrar a estos embajadores por doquier, tanto decorando las calles y los estadios así como en la mercadotecnia, y otros personajes más deberían incentivar el turismo en deportistas y visitantes, como suele hacer el país en diversas ciudades,pero no es así.

Todo ambiente festivo y de intercambio cultural, como suele haber en la competencia cumbre en la que todo deportista desea participar, desapareció ante la restricción a los deportistas y al personal de salir de la Villa Olímpica, salvo para entrenar y competir; por la prohibición de la entrada al público, excepto por algunas competencias con aforo mínimo; medidas que, con todo y lo estricto, no han sido tan eficientes ante el creciente número de casos positivos, entre los japoneses y las delegaciones, al Covid-19.

La oposición de la mayoría de los japoneses ante el riesgo sanitario, a pesar del estado de emergencia en el que actualmente se encuentra el país, más que para proteger a sus habitantes, para no posponer de nuevo la justa olímpica, también ensombrecen el entorno.

Así, un año después, tenemos un evento descolorido, opaco, sin la notas de color que suelen ser lo más llamativo ni con esa energía que hace cinco años nos emocionó ante lo que Japón podía ofrecer a los atletas y a los turistas durante el verano. 

 
 
Un pueblo que renació de las cenizas atómicas de la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en un país de primer mundo con gran tecnología y riqueza cultural es, quizá, el mensaje que se necesita en este momento ante el temor por la expansión de las variantes del coronavirus acecha, justo cuando se está bajando la guardia: la esperanza de que la crisis mundial sanitaria acabe pronto, mediante las campañas de vacunación y las indicaciones que todos sabemos y hemos aplicado en tantos meses, es lo que podemos vislumbrar de estos atípicos Juegos Olímpicos.

Sin embargo, ante el exponencial avance de este enemigo invisible, y que podría cancelar o volver a posponer los Juegos Olímpicos de un momento a otro, puede que la esperanza no sea suficiente en esta ocasión.

@YukiVongola